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A nivel local, ocurre desde el ’83 lo que el PJ espera que suceda en todo el país el año próximo, con el electorado dividido en tres sectores. Nación pone fichas en la provincia

Mendoza es como el tubo de ensayo del peronismo nacional

Paola Aléale.paola@diariouno.net.ar

Es difícil explicar tantas actividades partidarias como las que han poblado la agenda oficial durante la semana que pasó.

Firmas de convenios e inauguraciones, todo con una fuerte impronta nacional, llevaron al gobernador, Francisco Pérez, a pilotear dos de las jornadas más agitadas de los últimos tiempos. El plato fuerte fue el acto de la Fundación Gestar en el Le Parc, con el ministro del Interior y precandidato a presidente, Florencio Randazzo, como protagonista principal, al que también concurrió el gobernador de San Juan, José Luis Gioja.

Frente a esta realidad, hay diversas lecturas posibles. Una de ellas es que como Mendoza parece ser una de las provincias que el oficialismo podría perder en 2015, todo el aparato oficialista (tanto provincial como nacional) trabaja para evitarlo.

Otra es que Cristina Fernández de Kirchner valore auténticamente el aporte de Francisco Pérez y quiera apoyarlo. Esta reflexión surgió luego de que Randazzo dijera que era una “verdadera pena” que Paco no pudiera ser reelecto.

Y una tercera, avalada por diversas fuentes del peronismo local, es que en la provincia de Mendoza se da un fenómeno electoral que, al parecer, podría replicarse a nivel nacional en las próximas presidenciales. Se trata de la división de los votantes en tres grupos bien definidos: los sectores más populares, identificados con el PJ; los sectores medios y los profesionales, ligados a un partido de centro, que a nivel local lo representa el radicalismo, y la clase conservadora, relacionada directamente con el PD.

Nación ha identificado esta peculiaridad, que en la provincia ocurre desde la vuelta de la democracia, y quiere que la realidad local le funcione como una especie de tubo de ensayo.

Por esto, a exactamente 12 meses de las próximas elecciones, el oficialismo ha descargado su gran parafernalia electoral en la provincia, literalmente para tantear el terreno.

Tres grupos de electoresDesde la vuelta de la democracia, ningún gobernador que se sentó en el sillón de San Martín lo hizo avalado por mucho más que la tercera parte del electorado. Excepto Rodolfo Gabrielli, que sí ganó con 50% de los votos, en las demás elecciones el panorama fue muy parejo. De hecho, Francisco Pérez, que hizo una muy buena elección –aprovechando el arrastre de Cristina Fernández de Kirchner– ganó habiendo obtenido 380.000 votos.

Los analistas políticos y estrategas de campaña quieren que Mendoza sea “el conejo de Indias” electoral. Es que piensan que este escenario tripartito ya se está dando en el electorado nacional: los trabajadores y los más humildes votarían al PJ tradicional, la clase media elegiría al PJ más de centro, representado por Sergio Massa y el radicalismo, y las clases altas y la derecha se inclinarían por el proyecto de Mauricio Macri.

Además, no es un dato menor que el Gobierno nacional quiera contrarrestar el protagonismo “negativo”, que Mendoza puede adquirir por dos motivos fundamentales. Primero porque es de esta tierra son oriundos dos de los hombres fuertes del radicalismo nacional y aspirantes a presidente, Julio Cobos y Ernesto Sánz. Y segundo, porque desde que comenzaron las encuestas para ver quién será el sucesor de Pérez, todos los reflectores le apuntan a Alfredo Cornejo (UCR). El Gobierno nacional no puede darse el lujo de perder en la provincia de su principal enemigo, el ex vicepresidente Cobos. Lo van a tratar de evitar, a como dé lugar.

Lo que pasó esta semana no es más que la antesala del megaacto peronista que se realizará el 17 de noviembre.

Los dos hombres de PerézTal y como algunos militantes lo habían pronosticado, cada vez van quedando menos en la lista de “bendecidos” de Francisco Pérez para sucederlo en el poder. Así, mientras antes eran cinco los candidatos que saldrían de las huestes del gobernador para integrar el equipo de los aspirantes al Ejecutivo 2015, el ministro de Agroindustria, Marcelo Costa; el titular de Irrigación, José Luis Álvarez, y el ministro de Hidrocarburos, Marcos Zandomeni, quedaron atrás. Hoy son dos los nombres que apoya Pérez: el ministro de Transporte, Diego Martínez Palau, que se encolumna detrás de Florencio Randazzo, y el ministro de Salud, el líbero Matías Roby, que todavía no se afilió al PJ, pero lo hará. Ambos tienen ventajas, como la de ser hombres jóvenes, despegados de los vicios de la vieja política, y desventajas, porque les falta militancia, lo que les sobra a los demás candidatos.

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