"Imagínese estar de pie sobre su terraza que pasa por su viñedo, saboreando un cristal de su propioMalbec y charlando con algunos amigos. Andes coronados de nieve parecen tan cerca que usted podría
tocarlos. ¿Suena a un sueño? Usted puede poseer uno de estos viñedos, por tan poco como 59.000dólares".
La tentadora oferta es una de las tantas que se pueden encontrar en internet en sitios comorealestate.escapeartist.com para la compra de tierras en Mendoza, en este caso en Tunuyán, y queforman parte de un fenómeno que ya lleva un tiempo. En la última década, el Valle de Uco, y también San Rafael, se convirtieron en las perlas delos inversionistas extranjeros que, atraídos por las excelentes cualidades para el desarrollo de laindustria vitivinícola, se volcaron a comprar miles de hectáreas en la zona. En el mismo período detiempo, inversores malayos se quedaron con 250 mil hectáreas en Malargüe, incluyendo terrenosfiscales adquiridos por ley a puesteros del lugar. Hoy se calcula que inversionistas foráneos ya son dueños de aproximadamente medio millón dehectáreas de Mendoza, lo que equivale a decir que todos juntos podrían sumar la superficie de Lujánde Cuyo. Pero este fenómeno no está acompañado por la fiscalización oficial. Según reveló unapublicación nacional, el Estado argentino no tiene control sobre la cantidad de tierras vendidas enel país a extranjeros y está pendiente el armado de una base de datos para evitar "la dispersiónnormativa" que, según admiten, rige en este tema. Nuestra provincia sigue por el mismo camino. Desde 2007 descansa en la Legislatura provincialun proyecto de ley, que ya obtuvo media sanción del Senado, para la creación de un registro y de unarchivo judicial para identificar todos aquellos inmuebles de Mendoza en los que "alguno de suspropietarios sea una persona física o jurídica de nacionalidad extranjera". El objetivo de aquellanorma trunca era identificar especialmente a todos aquellos inmuebles que se encuentran en ellímite fronterizo con Chile. El demócrata Jorge Difonso, actual intendente de San Carlos, fue el autor de aquellainiciativa, que recorrió medio camino legislativo solamente, cuando se desempeñaba como senadorprovincial. En estos días, como jefe comunal de un departamento con tierras muy codiciadas porextranjeros, observa el fenómeno mucho más de cerca. "El tema sigue teniendo diversas aristas. Realmente las inversiones extranjeras han cambiado la realidad social de esta zona. Pero hay que saber también que la mayoría de los dueños de estastierras, fundamentalmente dedicados a la actividad vitivinícola, también son propietarios ahora dederechos de agua dulce, de pozos o de surgentes. Por eso es importante saber quiénes son", alertael jefe comunal. Por el boca a boca, por contactos que los mismos intendentes han tenido o porque se ha hechopúblico por los mismos compradores, se sabe que Mendoza tiene más de 250.000 hectáreas en manos deitalianos, franceses, holandeses, españoles, ingleses y estadounidenses, entre otros. Los malayos poseen el resto, para completar las 500.000 hectáreas, que es prácticamente lamisma cantidad de tierras irrigadas en la provincia. Una hectárea en Tupungato puede rondar entre15.000 y 60.000 dólares según la zona. Pero toda esta información es sólo un cálculo. Lo que hay que hacer A nivel provincial no existe control sobre la venta de tierras a extranjeros. El trámite sóloes verificado por la Dirección de Registro Público de Mendoza, un organismo que depende del PoderJudicial. Este sólo verifica al momento de firmarse la escritura la existencia de los certificadosentregados por la Comisión Nacional de Zonas de Seguridad. Desde 1996, cuando la venta de propiedades explotó en todo el país, la encargada de visar lasventas es la Secretaría de Seguridad Interior, de la cual depende la Comisión Nacional de Zonas deSeguridad. La venta de tierras a extranjeros posee una clave, que tiene que ver con lo que se conocecomo la "franja de seguridad". Esta zona comprende un espacio de 150 kilómetros de frontera queabarca la cordillera, en casos como el de Mendoza, y que importa porque comprende una porción conagua dulce, minería, petróleo y otros recursos. Hace una semana, el diario Clarín detectó que mediante una resolución del Ministerio delInterior (la 166, firmada en marzo de 2009) se actualizó la zona de seguridad, pero "dejando variosagujeros". Según la nueva normativa, "89 centros urbanos y localidades, de 14 provincias, quedarondesafectados en su totalidad del régimen de previa conformidad que se exige a extranjeros quequieren comprar tierras en los bordes geográficos argentinos". Entre esos puntos se encuentranTunuyán y Tupungato. En tanto, estadounidenses y españoles que anuncian inversiones en Tunuyán (ver recuadro)extienden sus dominios hasta la cordillera. "La mayoría de los emprendimientos privados están en zona limítrofe, y por eso se hace necesaria una legislación. Yo trabajé una, estuve en Buenos Aires, y las autoridades nacionales semueven con mucho hermetismo. Está bien que inviertan, pero también está bien que sepamos quiénesson", sentenció Difonso, que espera que algún legislador reflote su proyecto. Cotización y fiscalización Hectáreas muy caras Los extranjeros son dueños de más de medio millón de hectáreas en la provincia. La mitad esde los malayos de Malargüe. Eso equivale a la superficie de Luján de Cuyo. El Valle de Uco es lazona más codiciada y una hectárea en Tupungato puede llegar a costar hasta U$S60.000. El control judicial El trámite de compra de terrenos solamente es verificado por la Dirección de RegistroPúblico de Mendoza, un organismo que depende del Poder Judicial. Desde esta repartición sóloverifican al momento de firmarse la escritura la existencia de los certificados entregados por laComisión Nacional de Zonas de Seguridad, un órgano nacional. En marcha, proyectos de hoteles 5 y 6 estrellas Joaquín Rodríguez, intendente de Tupungato, justifica lasituación. "Aquí hemos tenido un crecimiento del 70porciento, impulsado básicamente por eldesarrollo de la vitivinicultura. Y eso fue llevado de la mano por inversiones nacionales, peroestá claro que también por extranjeros", admite. Uno de ellos, la empresa belga Burco, es dueña de buena parte de la zona tupungatina deGaultayarí, donde se proyecta un hotel cinco estrellas, con viñedo propio y cancha de golfincluida. En Tunuyán se da la misma situación. "En el caso nuestro yo no lo veo mal, ya que se tratacasi en su totalidad de emprendimientos productivos. Los propietarios de tierras son inversionistasgenuinos, no de riesgo", sostiene Eduardo Giner. El jefe comunal espera la concreción en la zona de Los Árboles del proyecto de construcciónde un hotel seis estrellas que le presentó la empresa Sataqui SA, de capitales estadounidenses yespañoles, propietaria de una vasta área de esa región mendocina.



