Dos mendocinas que eligieron hacer carrera dentro de la Fuerza Aérea y que hoy forman parte de laúltima campaña en la Base Marambio de la Antártida Argentina junto a otros 37 argentinos, contaron
cómo es su vida en aquel inhóspito lugar.
Diariouno.com.ar dialogó con la suboficial principal Danila Vargas, especialistaen Control de Tránsito Aéreo, y la cabo principal, Laura Rosales, con especialidad en Meteorología. Ambas relataron los pormenores de convivir con el frío y su condición de mujer en unaprofesión que, históricamente, dominaron los hombres. Vargas, de 49 años, es actualmente la única responsable de autorizar los movimientos deaeronaves, además de los ingresos y egresos desde y hacia el continente y los movimientos aéreosentre bases antárticas. Siendo madre, lo más difícil de su actual residencia es "estar lejos de la familia y soportarel clima, que es bastante inhóspito. Si bien estamos con buenas condiciones, es muy difícil viviraquí, tenemos vientos muy fuertes, días con niebla total y poca visibilidad". Para Laura Rosales, de 28 años, el desafío lo presenta "la cantidad de actividades querequieren fuerza física que una mujer no tiene, por ejemplo, a la hora de sacar nieve y sumado alas inclemencias del tiempo, hacen que se te complique un poco más la vida en este lugar". Ser mujer en una profesión marcada por los hombres Vargas aseguró que "a pesar de que estamos en un nuevo siglo, en general para la mujertodavía es difícil porque todavía no están adaptados todos los ámbitos en la Argentina, pero vaevolucionando muy bien. Yo soy de la primera promoción de controladoras aéreas y noto que hacrecido mucho el rubro para nosotras". En la misma línea, agregó que "los mayores nos muestran mucho respeto, este tipo decomisiones son logros muy importantes. La primer mujer en la Antártida se asentó en 2005 y vemosque se van logrando cosas muy importantes". En cuanto a las cosas que, siendo mujer, debió resignarestán: "pasar tiempo con mi hijo. Hay que optar por una cosa o la otra, si querés tener una familialo tenés que hacer cuando recién empezás y después sacrificar tiempo con ellos o dedicarte a fullcuando los chicos son más grandes". Sobre la convivencia con el sexo masculino Rosales indicó que "la relación aquí es muy buena,nos cuidan mucho y tratan de contenernos. Muchos de mis compañeros podrían ser mis padres y creoque por eso me aconsejan mucho". Como en una realidad paralela Vivir alejadas de Mendoza también hace que los temas significativos se vivan de otra manera.Así, Rosales dijo que si bien están informados de lo que pasa "nos encontramos muy aislados deciertas cosas. El tema de la suba de los precios no nos toca, no lo alcanzamos a entender. Es unasituación muy particular, todo eso lo vivimos como algo paralelo". El objetivo principal de la misión Argentina es brindar apoyo para el desarrollo deinvestigaciones y mantener el cuidado del medio ambiente en ese lugar. La actual campaña, de la quetambién forman parte otros seis mendocinos, se extenderá desde noviembre de 2009 hasta noviembre de2010. En el futuro, Vargas quisiera llegar a ser suboficial mayor, escalón máximo de la carrera y,en unos años, se animaría a volver a esta base para revivir lo que ahora es su presente. Rosales,en cambio, no se plantea objetivos a largo plazo y sólo espera con ansias volver a asentarse enMalargüe, donde se desempeña normalmente.



