Por Laura Zuliá[email protected]
La ardua y dura tarea de negociar los salarios de los empleados estatales de este año será de otra persona. Mauricio Guzmán, hasta ahora el encargado de lidiar entre las partes, dejará sus funciones y pasará a ocupar la jefatura de Gabinete del Ministerio de Gobierno.
Aún no está determinado cuándo asumirá en sus nuevas funciones porque, primero, tiene que hacerse cargo del ministerio Rodolfo Lafalla. Hasta ahora, Guzmán no ha tenido reuniones con quien desde hoy será el nuevo ministro.
En medio de todos los cambios que hizo el gobernador Francisco Pérez en su gabinete, uno de los rumores que corrió fue que le ofreció a Guzmán hacerse cargo del Ministerio de Trabajo, Justicia y Gobierno, versión que el mismo Guzmán, en diálogo con Diario UNO, desmintió. “Jamás le rechazaría algo al Gobernador, soy un soldado de la causa”, sentenció.
El ex paritario dijo que la decisión de quién será su remplazante está en manos de Pérez pero que él, sin dudarlo, brindará todo el apoyo necesario para una negociación salarial que, según calificó, será muy “dura”.
“Este año tenemos la tremenda dificultad de no tener aprobado el presupuesto, por lo que va a costar mucho negociar”, dijo Guzmán, quien señaló que si bien los aumentos tienen que lograr que los sueldos de los trabajadores no pierdan poder adquisitivo frente a la inflación, también el Estado tiene que poder pagar y los recursos son limitados. “Es una negociación muy difícil y compleja”, confió. Probablemente, los primeros en ir a pelear por sus salarios sean los docentes. Este gremio marca, históricamente, lo que reclamarán todos los que vayan a negociar después.
“El Gobernador dispuso que yo ocupe otro lugar, y así lo asumí. Mi deseo personal se puso en juego cuando decidí si estar adentro o afuera, y desde que elegí estar adentro acepté las reglas del juego”, agregó Guzmán.
De su paso en las negociaciones rescató que lo que parecía ser un “apocalipsis” a comienzos del 2013 quedó resuelto sin mayores problemas. “No hubo dos paritarias y no pasó nada. Tampoco hubo bonos de fin de año y sólo hubo un aumento, y todo esto es positivo tanto para el Estado como para los trabajadores. Fue una gestión responsable”, dijo, a modo de balance, y destacó que otro punto importante fue que todos los días de paro finalmente fueron descontados.


