Mendoza Miércoles, 5 de diciembre de 2018

Mató a un amigo de nueve tiros, quedó libre y dividió a todo un pueblo

La Paz está convulsionada tras la liberación de José Pietropaolo. Víctima y victimario eran compañeros de timba

Hijo de una ex diputada provincial de la UCR, que también fue secretaría de Gobierno, concejal y presidenta del Concejo Deliberante de la Municipalidad de La Paz, el empresario, militante radical y proveedor del Estado municipal José Pietropaolo es un hombre que ha confesado haber "disparado hasta que me quedé sin balas" contra un amigo.

Pietropaolo gatilló 9 veces la pistola 9 milímetros que empuñaba. Cinco proyectiles impactaron en el cuerpo de Dante Gringo Beneite (54) y lo condujeron a la muerte. Otras cuatro balas se incrustaron en la pared de la casa del Gringo.

Pietropaolo se fue de allí en su camioneta. En las horas siguientes cambiaría un cheque que le había dejado Beneite a su nombre y después asistiría al velorio de su víctima y sería uno de los que cargaría el féretro.

Dos días después del crimen, quizás sintiéndose cercado, se presentó ante el fiscal Héctor Gustavo Rosas y confesó ser el homicida. El fiscal lo dejó detenido pero, hace pocos días, el Juez de Garantías (Darío Dal Dosso) entendió que no había riesgo de entorpecimiento probatorio y tampoco riesgo de fuga y le otorgó la libertad, fijando una caución real de $400.000.

Rosas apeló esta medida pero la Cámara del Crimen, con análisis y firma del juez Salvador Arnal, confirmó la libertad bajo caución.

José Antonio Tanara Pietropaolo puede caminar libremente por La Paz. Es uno más de los 4.982 varones que viven en el departamento menos poblado de Mendoza. Uno de los 10.012 habitantes. "No le han dado la prisión domiciliaria, sino la libertad bajo caución real", aclaró el fiscal Rosas. Entonces nadie se debería sorprender si lo ven caminando por el pueblo. Por eso La Paz ahora está dividida en dos. La mitad ya ha hecho dos marchas, pidiendo cárcel para Pietropaolo. La otra se mantiene expectante. Dice un paceño: "Hay muchísimo malestar en la gente por la actitud de los jueces. Era un tema superado en la sociedad, que había hecho el duelo de la situación y uno estaba en el cementerio y el otro en la cárcel. Pero cuando lo largaron a Tanara, se generó todo esto".

Mientras tanto no hay nada que impida Pietropaolo que siga proveyéndole viandas a la Municipalidad. Que siga dándoles de comer en su restaurante a algunos invitados de la comuna. Algo de los $90.000 que Pietropaolo dice ganar mensualmente, provienen de la facturación de "Pietro", su casa de comidas. Tiene derecho a eso. Después de todo su víctima, el fallecido Gringo Beneite, también era proveedor del Estado municipal. Le vendía algunas de las cosas que horneaba en su panadería.

Uno está muerto. El otro arriesga, aún cuando ahora esté libre, una condena de 8 a 25 años de prisión por el delito de homicidio agravado por el uso de arma de fuego. Eran amigos.

Amistad, empresas y timba

Tanara y el Gringo eran amigos y uno confiaba en el otro. Incluso después de los balazos y la sangre, se encontraron una importante cantidad de cheques firmados por Beneite a favor de Pietropaolo sin especificar cifras. Una especie de carta blanca.

Eran empresarios paceños. Beneite se dedicaba al ganado vacuno, al alquiler de algunas cabañas y tenía una panadería, que justamente le había comprado y le estaba pagando a Tanara.

Pietropaolo tiene un restaurante, una heladería y una gomería.

Tanara y el Gringo tenían una amistad nacida del juego, de la timba. Solían apostar muy fuerte en algunas partidas de cartas o dados que se suelen hacer por la zona.

La discusión entre ambos habría venido justamente por dinero del juego. Incluso el imputado dijo que Beniete estaba muy exaltado esa noche, que se lo amenazó de muerte con la pistola y que lucharon, se la arrebató y tuvo que matarlo para defenderse.

Pietropaolo argumenta legítima defensa, por más que el vaciarle el cargador a la víctima sea una exageración difícil de justificar. Por eso los abogados defensores están abonando el terreno para un atenuante que resulte más creíble: la emoción violenta.

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