Don Alberto Sanzberro limpia y hace girar, como jugando, un repuesto que tiene entre sus manos. "No arranca", dice, y señala su auto de forma despreocupada, a pesar de todo. Lo hace desde una banqueta que ubicaron justo enfrente del camino hacia la ventana del Portillo, al lado de la parrilla y de la mesa que improvisaron para ir salando la carne. "Cuesta abajo siempre hay un gaucho que ayude a empujar", se justifica, para destacar que lo importante por mientras era disfrutar, como hacen desde hace más de 20 años, de estar presentes allí como cada aniversario de la muerte del general San Martín.
Eso ocurría ayer en el Manzano Histórico y era, apenas, una de las tantas postales de familias apostadas en esta zona de montaña que se reprodujeron durante toda la jornada, y que ya son un clásico de los últimos años para el principal fin de semana largo de agosto, gracias al feriado movible del 17 de agosto.
Tunuyán albergó una multitud en este fin de semana largo que conmemora el paso a la inmortalidad del General San Martín. Se informó de más de 40 mil personas.
A pesar de que el Zonda desalentó el viernes y sábado la llegada de más paseantes, el sol del domingo motivó a que una multitud cargara sus vehículos de comida, mate y reposeras, para emprender las rutas del vino y llegar hasta uno de los principales atractivos de Tunuyán.
Para esta edición, además del clásico ciclo Música entre Montañas y de las visitas a los senderos sanmartinianos, incluyendo uno que se adaptó para que fuera accesible, pudo aprovecharse unas palestras y mesas de ping pong para los niños, en un nuevo parque recreativo.
Como Sarmiento
"Tienen asistencia perfecta. Si nos preguntamos un domingo a la tarde ¿Dónde estarán los papis? Ya sabemos dónde encontrarlos", comentó Cintia, al destacar una cualidad de Graciela y don Nino Cataldo, los Sarmiento del Manzano Histórico. Esta pareja de Vista Flores asiste religiosamente todos los domingos "aunque llueva o esté feo", como afirmó el hombre de 66 años, confesando que en esas circunstancias se conforman con estacionar el auto y tomarse un mate adentro del vehìculo.
"Es un lugar tan bonito que, mientras vivamos, hay que disfrutarlo", confiesa Nino, mientras sostiene en una mano un largavistas. "Es para ubicar a los hijos y a los amigos, aunque siempre nos ubicamos en el mismo lugar así, que todos saben dónde encontrarnos", detalla. Al ritual le suman el asado y los paseos con Mía, la mascota.
Los turistas de cada día
Basta con acercarse al monumento Retorno a la Patria, cualquier día del año, para encontrarse siempre con algún turista que llegó al Valle de Uco, alentado por las más variadas recomendaciones. Esta vez no fue la excepción.
"Lo mejor: el vino. También la montaña, el paisaje es una cosa de locos", afirmó Alejandro Yatche (55), oriundo de Buenos Aires Capital, al pie de la escultura del único San Martín representado como un arriero. "Vinimos a festejar mi cumpleaños", detalló el porteño que eligió como destino la región para disfrutar del fin de semana largo con su esposa, sus tres hijos y sus novias.
Los Yatche eligieron para hospedarse Casa de Uco, uno de los hospedajes aledaños más top, y desde ahí se animaron a una excursión para hacer trekking por los senderos sanmartinianos y para volver en bicicleta hasta el Wine Resort.
Paisanos por herencia
Los Arrué Mignaberre aseguran que cada vez más gente visita el Manzano Histórico. "Sobre todo en el verano, para las vacaciones", comentó uno de ellos. No "toca de oído" al aportar ese dato. Él, junto con su esposa, sus tres hijos y sus hermanos y sobrinos se instalan allí todos los fines de semana del año, con su carpa y casi una docena de caballos que cría y cuida para alquilarles a los visitantes que quieren pasear entre los cerros o a la orilla de un arroyo.
Y no lo hacen desde hace poco, sino desde que tienen uso de razón. "Con esto empezó mi abuelo, después siguieron los hijos y ahora los nietos, y vamos a ver quién sigue después. Vivimos de esto", agregaron, y dijeron que "son paisanos" por herencia. Detrás suyo, la evidencia: Alma, de apenas 2 años, montada sola arriba de Córcel y renegando cada vez que amagaban a bajarla.
Tradición juvenil
Que el Manzano por estos días es la cita ideal para todas las edades queda comprobado todos los años, por la cantidad de jóvenes que eligen acampar con amigos, en los campings. "Es el primer año que venimos solos. Antes con nuestra familia y después nos juntábamos", comentó Facundo, resumiendo en su experiencia la de muchos adolescentes valletanos que, cuando van alcanzando la mayoría de edad, siguen el folclore de pasar la noche en el paraje.
Mientras, le pateaba la pelota a alguno de los de su grupo de amigos conocidos "del Puente de Hierro, de la escuela, del barrio y del club de Fútbol Manantiales", como describieron estos 6 pibes que habían llegado el viernes y que se quedarían hasta el fin de la jornada de hoy.


