El número se conoció durante la presentación del Legajo Único para el sistema de restitución. Es para evitar tanta burocracia.  

Más de 25 mil chicos en Mendoza sufrieron la violación a de algunos de sus derechos fundamentales

Por UNO

Por Carina Luz Pérez

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Durante la presentación del Legajo Único de los chicos ingresados al sistema de restitución saltó el último dato que indica que fueron 26.700 los pequeños que sufrieron la vulneración de alguno de sus derechos fundamentales, como no ir al colegio, no comer bien, o casos más graves (violencia, abusos, explotación, abandono).

Con esos números y tras las críticas que han recibido los órganos administrativos de Mendoza, donde ingresan casos “a granel”, la DINAF explica, que tras las intervenciones con medidas de excepción, unos 300 chicos son separados de su seno familiar, donde deberían recibir amor, pero no siempre es posible. De este grupo, el grueso vuelve a ser “revinculado” como si se tratase de un “bypass emocional” a su familia de sangre o la extendida; mientras que unos 40 pequeños son puestos en estado de adoptabilidad.

Patricia Spoliansky, titular de la DINAF, rescató como eje del trabajo que a diario llevan adelante, la escucha a los niños. “No se trata tanto de que sean adoptados por cualquier familia, sino hay que escucharlos a ellos, lo que ellos sienten y desean”. Bajo ese mismo esquema conceptual, el niño como eje de todos los derechos, a quienes debe el Estado proteger, también explican porqué la adopción puede demorar varios años.

Se espera que con la vigencia plena del nuevo Código Civil ese plazo para dar en adopción a un chico se reduzca a meses.

Este detalle fue brindado por la funcionaria a pocos minutos de presentar el Legajo Único de todos los chicos ingresados al sistema de restitución de derechos. Desde ahora, cada vez que un niño sea abordado en alguno de los órganos administrativos, comisarías, escuela, deberá existir una historia informatizada de ese pequeño, donde todos los responsables de cuidarlo estén al tanto de sus derechos vulnerados, cuándo se actuó por última vez, quién tomó decisiones, si fueron correctas y en tiempo y forma. Pero sobre todo, que el niño no sea una y otra vez revictimizado por el propio Estado, cuando ante cada intervención se lo vuelve a interrogar, estudiar y analizar. 

El Legajo Único será administrado y coordinado por la Dirección de Sistema de Información, Monitoreo y Evaluación, a cargo de Viviana Guardia. Fue pensado desde hace tiempo para trabajar en línea con diversos niveles de seguridad y accesibilidad, según la responsabilidad de cada autoridad.

De los 26.700, han sido cargados hasta ahora unos 3.000 legajos, historias de niños carenciados material y afectivamente, lo que muestra todo lo que aún queda por realizar para que la promesa de decisiones más ágiles y acordes a las necesidades infantiles sean tomadas.

Cada legajo empieza en una ficha universal de diagnóstico en papel, cuyos parámetros fueron consensuados. Una vez terminada, debe ser ingresada al sistema informático.

La aplicación será en tres etapas: primero la DINAF, los órganos administrativos y el 102; luego, los ministerios de Salud, Educación y Seguridad, y para cerrar, el Poder Judicial y organizaciones sociales.