"Dame la mano y vamos a darle la vuelta al mundo", dice una de las canciones del popular grupo Calle 13. Algunos, seguramente, se la han dedicado a su pareja alguna vez. Pero muy pocos deben de haber podido hacer de este simple pero hermoso verso una realidad. Juan y Marian lo están logrando y Diario UNO te cuenta su historia, en el Día de los Enamorados.
Es que Los Deambuladores, como se hacen llamar, se enamoraron y decidieron idear un proyecto de vida juntos, como lo hace cualquier pareja. Sin embargo, su plan sería un tanto particular: eligieron celebrar el amor que se tienen compartiendo la aventura de viajar por distintas partes del mundo, trabajando a cambio de alojamiento y comida para seguir un itinerario que va reinventándose de acuerdo con las curiosidades, las personas, los paisajes y los nuevos desafíos que se les van presentando. La travesía multicultural que los mendocinos emprendieron hace más de seis meses hoy los encuentra viviendo en Italia.
Su historia empezó cuando un allegado a ambos les recomendó conocerse. Ellos accedieron y se contactaron vía Facebook. "Empezamos a chatear cual adolescentes. Fueron casi dos meses hasta que le insistí que quería ir a . Un día iba para Alvear un amigo y le avisé que me iba a bajar en la terminal. Al fin de semana siguiente ya fue a conocer a toda mi familia", recuerda el alvearense Juan Niemetz (26), a casi dos años del momento en el que conoció a Marianela Appon (24).
En ese entonces empezaron a descubrir que tenían mucho en común. No sólo estaban estudiando la misma carrera (Licenciatura en Administración Pública), sino que se potenciaban en la locura de no querer quedarse quietos.
"Cuando empezamos a salir dijimos: 'Vamos a dar la vuelta al mundo'". Ponemos fecha, terminamos la carrera y nos vamos. Ponele en julio de 2015", cuentan. Sin embargo, concretar este anhelo demandaría varios desafíos. Entre ellos, debieron agilizar sus estudios para poder obtener el título y ahorrar cada centavo. "Un año y medio antes empezamos comprándonos la mochila, las zapatillas. También agarramos la ropa vieja, vino y aceite de oliva y nos íbamos a la feria de Ugarteche a vender todo para juntar plata para comprar los pasajes. Fue un trabajo de hormiga", describió ella.
Y con la convicción con la que idearon esta vida nómada renunciaron luego a sus trabajos y aprovecharon la oportunidad que se le presentó a él al recibir un pasaje gratuito a Israel por ser descendiente de judíos. Ése sería el primer destino de los deambuladores, que el pasado 20 de julio se encontraron en el aeropuerto de Tel Aviv (viajaron por separado) y se dirigieron por recomendación a la casa de Adriana, a quien definieron como uno de esos ángeles con los que fueron encontrándose de ese entonces a esta parte.
Es que para ellos todos han sido grandes descubrimientos donde han contado con la ayuda y el cariño de la gente de cada lugar. En el transcurso no sólo han caminado grandes ciudades como Jerusalén o Estambul, sino también algunos poblados inhóspitos como Gocek, Tiberíades o Cannakale. Allí las experiencias han sido de lo más variadas. Durmieron a la orilla de la ruta en una frontera, cosecharon dátiles en el Valle del Jordán, recorrieron a dedo más de 500 kilómetros y estuvieron un mes en una zona sin señal haciendo manteca casera y queso. Luego fueron desplazándose hacia el Este con "poco presupuesto y mochilas de 17 kilos" hasta llegar a Umbría (Italia), donde hoy residen y trabajan.
"Todo se charla. Pero depende de la situación, a veces uno de los dos se estresa. En el medio de eso aprendimos a convivir con nuestros malos humores, con nuestros problemas, somos la única familia que tenemos acá, estamos nosotros y nosotros. Es un ejercicio interesante", detalló el joven asumiendo que también han tenido que sortear obstáculos.
Es que para ellos no hay recorridos turísticos por museos, ni cenas en lugares lujosos, ni salidas al cine o al teatro. Esas tampoco son sus prioridades. "El otro día hicimos un lavado general de nuestra ropa y cuando sentimos el olorcito a limpio dijimos: ¡Cómo cambiaron nuestros placeres! Y ahí salieron dos horas de reírnos y filosofar", contó la sancarlina.
Además del amor, ellos asumen necesario lograr un equilibro en la relación. En la de ellos Juan es el encargado de aportar lo cómico, de fomentar permanentemente conversaciones y de leer libros en voz alta, mientras que Marian aporta la practicidad y la resolución de todo sin dar muchas vueltas.
Al momento de hablar de claves, ambos aseguraron no ser expertos pero sí se arriesgaron a destacar el porqué de su felicidad juntos: "En el amor, como en la vida, hay que salir de los lados de la comodidad, cambiar. La única frontera que hay es uno mismo y lo demás está impuesto", dijo uno.
"Hay que romper la rutina, sacudir el polvo que ahoga. Pero no tenés que hacer un viaje de seis meses para cambiar. Simplemente hay que hacer lo que te gusta y aceptar al otro como es", completó el otro.
En la web. Los Deambuladores están en la web (Facebook Los Deambuladores o en su blog) ya que uno de los objetivos del proyecto es compartir cada experiencia que van viviendo. Allí no sólo publican fotos y crónicas, sino también tips para viajeros o recetas culinarias.
Meta educativa. Entre otros objetivos se plantearon hacer de este viaje una propuesta educativa. Ya cuentan con solicitudes de escuelas e instituciones que, aseguran, recorrerán dando charlas sobre lo vivido y sobre cómo solventar y asumir viajes de este tipo.
