Mendoza Lunes, 3 de diciembre de 2018

Manos de tijera, corazón de oro: el joven que corta el pelo por cajas de leche

Exequiel Lucero es un joven estilista de San Carlos que en un acto en homenaje a su abuelo decidió emprender una cruzada solidaria

Un abuelo en el cielo debe estar sonriendo. Su semilla germinó. Una buena semilla; la de la solidaridad. A este regalo vía ADN, el joven sancarlino Exequiel Lucero le puso su propio espíritu y pasión, y cerró una ecuación magnífica, donde los más necesitados salen beneficiados.

Exequiel ama el estilismo y el mes pasado se le despertó una vocación más, la de ayudar al necesitado. Y fue gracias a recordación de su abuelo en una misa, donde Exequiel escuchó sobre aquel profesor de folclore que se llamó Plácido Lucero, palabras claves -passwords- a un nuevo mundo: humildad y solidaridad.

Habló con sus padres, y nació la movida de llevarle leche a los necesitados. Su pequeña peluquería fue el epicentro. Los días martes el joven que recién terminó hace unos días su secundario, iba a cortar el pelo a cambio de una caja de leche en polvo.

"Cuando escuché lo que dijeron de mi abuelo en la misa, quise ser como él. Me despertó algo, y mis viejos me apoyaron para lograrlo", dijo el joven Manos de Tijera, con corazón de oro.

A Lucero no le sobra el tiempo, al contrario, celebra haber terminado el secundario en la escuela Fortín San Carlos para poder dedicarse en exclusiva a la pasión. "Soy buen alumno, fui escolta de la bandera en la primaria y secundaria, pero desde los 15 años mi pasión es el estilismo y entonces comencé a cortar el pelo", confesó el sancarlino.

Su tiempo está programado minuciosamente. Los lunes, miércoles y jueves viaja a Mendoza para hacer un master en un instituto de la capital. Los martes son los días dedicados a la gente, cuando atiende en canje por la leche, de 9 a 21; y los viernes y sábados es cuando atiende la peluquería instalada en la que era la despensa de la casa, para "pagar las capacitaciones".

"No quiero estudiar otra carrera, quiero ser estilista, y titularme en el master para poder cumplir otro sueño: abrir una academia aquí en mi pueblo", dijo Exequiel.

Un central "áspero"

Cuando las pasiones se le juntaron, tuvo que dejar una, el fútbol. "Jugaba en el club San Carlos y tengo una anécdota: Tenía 15 años y jugaba en la quinta división. Estábamos en cuartos de final de la Liga Sancarlina, y ese sábado o tenía un par de turnitos, mis primeros clientes, y dejé colgados a los muchachos. ¡Casi me matan. Vino hasta el técnico a buscarme!, pero yo ya había elegido la peluquería. Jugaba de central, de los rústicos, áspero", recordó Exequiel.

Está muy contento con su agitada vida, estudiando y preparándose para crecer y cuenta con el apoyo de sus padres y hermano. "Poné que estoy soltero", pide risueño para cuando se publique esta nota el pibe que no tendrá vacaciones porqué "no está para eso en lo económico", mientras derrocha recursos y energía ayudando a sus semejantes y sembrando esa semilla que su abuelo Plácido dejó en sus manos.

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