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Condenado a 14 años de prisión por haber sido hallado culpable de manoseos periódicos y recurrentes contra cuatro alumnos de un jardín de 4 y 5 años, el profesor de gimnasia Hernán Gutiérrez fue enviado a la cárcel a cumplir su pena, luego de que la Corte de la Nación ratificara hace un mes y medio la sentencia que le impuso la Quinta Cámara del Crimen de la provincia en el 2010.
El 16 de mayo, Gutiérrez fue trasladado al penal de máxima seguridad tras pasar tres años en prisión domiciliaria a la espera de que su sentencia fuera revisada. Los vejámenes ocurrieron en el 2007 en el colegio San Pablo, de Luján, donde el profesor daba clases de gimnasia y catequesis. Las propias autoridades de la institución lo denunciaron a la Justicia. Su caso es bastante similar al de la maestra denunciada por abuso sexual contra dos niños de un jardín de 4 años en una escuela de Las Heras, que salió a la luz ayer, a quien acusan de haber manoseado y tocado a niños pequeños, idéntica conducta por la que Gutiérrez comenzó a cumplir su larga pena. En aquella ocasión, la contundencia de las declaraciones coincidentes de los cuatro niños abusados por el profesor Gutiérrez cuando les daba clases de gimnasia fueron la causa de la condena. Después de seis años Los tiempos de la Justicia muestran el severo problema de que nada tienen que ver con la urgencia de la realidad. Una Justicia de paso paquidermo, demoró seis años en dejar firme la sentencia contra Gutiérrez y enviarlo a la cárcel para que cumpliera su condena. Presentada la denuncia el 14 de agosto del 2007 contra Gutiérrez por las autoridades del colegio San Pablo, una tradicional institución educativa religiosa y privada de Luján, la causa demoró tres años en ir a juicio oral y público, audiencia a la que el profesor llegó en libertad. El 26 de mayo del 2010, el tribunal de la Quinta Cámara del Crimen –integrado por los jueces Laura Gil de Chales, Rafael Escot y Gonzalo Guiñazú– lo condenó a 14 años de prisión por abuso sexual gravemente ultrajante en cuatro casos, agravado por su condición de educador. Pero la sentencia aún no estaba firme ya que podía ser revisada, por lo que el tribunal no lo pudo enviar a la cárcel y como remedio alternativo le impuso la prisión domiciliaria. El proceso de revisión de la sentencia se demoró nada más y nada menos que otros tres años. Primero fue a la Suprema Corte de Justicia de la provincia, que ratificó la condena del tribunal, pero a Gutiérrez aún le quedaba una chance de revisión en la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Hasta Buenos Aires fue su caso y, recién a principios de mayo de este año, el máximo tribunal del país confirmó la sentencia a 14 años de cárcel de la Quinta Cámara. No se escapó, pero quiso matarse Mientras tanto, el ex profesor Gutiérrez pasó los tres años en prisión domiciliaria sin quebrar ese régimen ni tampoco fugarse. En realidad intentó una vía de escape, pero mortal: poco después de ser condenado intentó suicidarse colgándose. Los penitenciarios que lo custodiaban alcanzaron a advertir la situación y lo convencieron de desistir. Con la confirmación de la Corte nacional, la Quinta Cámara del Crimen ordenó que se revocara la prisión domiciliaria y que el ex docente fuera enviado a la cárcel para cumplir la condena, lo que así se hizo. Desde el 16 de mayo, Gutiérrez está encerrado en el pabellón de condenados por abusos sexuales en Almafuerte. Cada vez más casos en las escuelas Maltrato infantil, abusos sexuales y bullying. Cada vez más casos como éstos se repiten en las escuelas argentinas, ante la mirada indignada de los padres y la actitud paralizada de las autoridades escolares. De hecho, ayer, no sólo Mendoza fue noticia con la maestra denunciada por abuso sexual en la sala de 4 años de una escuela de Las Heras. En Rosario, los padres de una beba denunciaron a un jardín de infantes tras comprobar que ésta era insultada, no la atendían y le negaban el agua. Mientras, en el conurbano bonaerense, los alumnos de una escuela subieron a internet las imágenes de la feroz paliza que le dieron entre cinco a un compañero con retraso mental madurativo. Pero el caso simbólico del 2013 fue el del jardín Tribilín, en San Isidro, donde los padres de una niña grabaron a las maestras maltratando, insultando y amenazando a los niños. Eso fue ayer, pero otros casos se sumaron en el país durante el año. En Mendoza, el pasado 1, Diario UNO reveló el caso de la niña maltratada por sus compañeros en la escuela Patricias Mendocinas por su color de piel, sin que la DGE tomara otras medidas que el cambio de colegio. El 6 se conocieron las imágenes del jardín exclusivo del barrio Batalla del Pilar en donde una maestra encerraba a un niño de 4 años entre dos puertas como castigo. El 4 de julio, un profesor del colegio privado Fénix, de Guaymallén, fue separado del cargo por supuestos abusos a un niño en plena clase.



