A los radicales les fascina la interna pero no comen vidrio. Superada la pelea por la lista deconcejales de Capital y a 40 días de la renovación de las bancas de la Legislatura, se empezaron a
ordenar los gatos en la bolsa del radicalismo mendocino.
Anoche, San Carlos fue el epicentro de la muestra más clara de reacomodamiento interno queexhibió el partido desde el cisma que provocó la alianza de Julio Cobos con el kirchnerismo. Elretorno del ex gobernador Roberto Iglesias a la estructura orgánica de la UCR, después de haberbombardeado desde afuera la reconstrucción iniciada el año pasado, fue el hecho saliente de unavelada auspiciosa para la reunificación del partido. La excusa fue la asunción de las autoridades partidarias en el departamento del Uco, adondeademás del presidente del Comité Provincia, César Biffi, confluyeron la Línea Federal, encabezadapor el intendente de Tunuyán, Eduardo Ginert, el cobismo reinsertado en la UCR, resumido por elintendente de Godoy Cruz, Alfredo Cornejo, y el iglesismo, representado por su líder. El intendentecapitalino, Víctor Fayad, enfrascado en la campaña electoral de cara a los comicios municipales del28 de marzo, acompañó espiritualmente a través de una carta de salutación a las nuevas autoridadesdel radicalismo sancarlino y de adhesión al encuentro. La convergencia de todos los sectores de la UCR en el Valle de Uco demostró un giro abruptoen las conflictivas relaciones internas, al mismo tiempo que acotó brutalmente el margen paraseguir jugando por fuera de la estructura a los radicales referenciados con Cobos que aún secobijan en el Confe, el partido creado para respaldar al ex gobernador cuando fue echado de la UCR.Entre las facciones reunidas en San Carlos conviven amores y odios hacia el vicepresidente perotambién coexiste la convicción de que es necesaria una construcción local con miras al 2011 que noesté librada exclusivamente a la suerte de Cobos, como lo está el futuro del Confe. Doblarse para no desaparecer"Que se quiebre pero que no se doble", es la máxima levantada por el radicalismo ortodoxo encarnado en Mendoza por el iglesismo mejor que por ningún otro sector partidario. Dar la peleapolítica sin salirse del carril demarcado por ese eslogan le ha costado muy caro a Iglesias entérminos de construcción. Pasó de ser el líder indiscutido del partido, en 2003, a no poder reuniruna mínima tropa para disputar espacios internos de cara a las elecciones de 2009. Hace tiempo que el Mula no tiene ningún intendente que le responda y el 1 de Mayo, cuandoCelso Jaque lea el discurso de apertura de las sesiones ordinarias de la Legislatura, no habráningún incondicional de Iglesias sentado en una banca. Sólo le quedará el respeto de algunosradicales radicales, un abono para la idea romántica de no doblarse aún a riesgo de quebrarse queno sirve de nada a la hora de armar un sector con posibilidades reales de disputar espacios depoder dentro del partido. Para seguir existiendo Iglesias necesita doblarse, tanto como de él necesitan algunosradicales que, sin la chapa y el prestigio del Mula, salieron mejor parados de los últimosreacomodamientos gracias a que obviaron los límites demarcados por la ortodoxia. Entendiendo comoes el juego, Iglesias dio el primer paso de regreso a la rosca partidaria en el acto central de laVendimia, adonde presenció los silbidos del público a Jaque junto al intendente Fayad. El jueves enSan Carlos confirmó que está de regreso.
El impacto en el plan de Cobos
La vuelta al ruedo de Iglesias y el avance de la reunificación de la UCR mendocina son sucesosque estaban entre las aspiraciones de Cobos. Con la cabeza puesta en la candidatura presidencial
para 2011, el vicepresidente no se plantea liderar al radicalismo provincial ni se desvela por serel elector interno del candidato a gobernador del partido. Cleto quiere a todos los radicalesmendocinos dirimiendo sus diferencias dentro del partido, aunque no consiguió que todos losdirigentes que se afiliaron al Confe volvieran al viejo amor, a pesar de meterles presión.De cara a los comicios de 2009, adelantados cuatro meses por el kirchnerismo, bajó a laprovincia, armó el Frente Cívico Federal y se cargó sobre sus hombros la campaña sólo porque su
candidatura presidencial se desvanecería sin un triunfo en esa contienda. Le fue muy bien en lasurnas y se consolidó como candidato nacional, pero ni bien cumplió con su objetivo dejó de conducira la fuerza en Mendoza.Después se involucró nada más que cuando se lo pidieron: instó a sus fieles afiliados al Confe avolver a la UCR y fue decisivo para que César Biffi tomara la presidencia del Comité Provincia al
levantarse la intervención que pesaba sobre ese órgano. Sabe que Iglesias y Fayad no lo pueden niver y que si pueden lo perjudicarán pero igual los quiere adentro de la UCR junto a sus fieles. Porahora, el vicepresidente tiene todas sus energías puestas en otros enemigos y persigue objetivosdistintos a los de sus rivales en la interna del radicalismo mendocino.


