La playa La Boca, en Concón, es la más elegida por los principiantes. Allí se agrupan numerosos instructores. Se necesita de paciencia y de varias horas de ensayo. Pero también hay que tener mucha concentración.

Los mendocinos se animan a practicar surf en las playas de Chile

Por UNO

Javier CusimanoEnviado especial a Chile

V Región. La playa La Boca, ubicada en Concón, es uno de los principales balnearios para aprender y practicar deportes náuticos sin motor. Hacia ese lugar se dirigen muchos jóvenes provenientes de Mendoza animados por el deseo de agregarles a las acostumbradas actividades playeras la experiencia de subir a una tabla de surf y dominar las olas como en las mejores películas y concursos.

Este año, a diferencia de otras temporadas de verano, la cantidad de visitantes argentinos interesados en convertirse por un momento en “riders” ha declinado, tal como señalan la mayoría de los instructores de la zona. Sin embargo, pese a esta baja durante la primera quincena, fueron más de cien los que llegaron cruzando la cordillera a tomar clases y arrendar el equipo básico para enfrentar por unas horas la fuerza del mar.

En un trecho de no más de un kilómetro de distancia esperan el recambio turístico alrededor de 12 escuelas de surf con sus respectivos puntos de alquiler de tablas y el necesario traje de neopreno para soportar el frío del agua. Sebastián Mella y Florencia Sudy son dos de los profesores de educación física que aprovechan cada verano para impartir enseñanzas a los viajeros. Poseen su propia escuela sobre la calle Borgoño, que bordea la playa.

Ambos atendieron a cerca de 30 mendocinos en la primera quincena y estiman que se trata de un buen número si se tienen en cuenta las estadísticas que ofrecen las noticias locales. Según éstas, el arribo de argentinos disminuyó el 15 % en comparación con igual período de 2013. “Nosotros tenemos harta competencia, en la zona no hay restricciones y cualquiera puede montarse su propia escuela”, dijo Sebastián.

Para el deportista Gonzalo Araya de la escuela de surf Chile Extremo, “es siempre un grupo reducido de visitantes los que se interesan por adquirir la destreza de mantener el equilibrio sobre la velocidad de las olas”.

Además, cuenta que para llegar a surfear, aunque sea durante unos minutos, se necesita de paciencia y varias horas de ensayo. “Para dominar el surf lo más importante es la concentración y la audacia”, explicó el experto.

“Esta cantidad de tiempo a veces desalienta a los principiantes. Las mujeres son las que están últimamente llevando la delantera. Vienen, reciben las indicaciones básicas, calientan los músculos, ejercitan los movimientos sobre la arena y, al poco tiempo, después de intentarlo repetidas veces, vencen el miedo y alcanzan rápidos resultados”, describe Gonzalo, que recomienda como mínimo seis clases para empezar.

Por su parte, los hermanos Ariel y Alonso Alister cuentan que “cuesta un poco al principio. Lo más complicado es poder pararse al salir, porque después montar las olas es más fácil”. La misma opinión expresan los adolescentes Juan Pablo Vargas, Kevin Gutiérrez y Ricardo Olea. Los tres mendocinos dicen, entre risas, que pasan más tiempo tirados de panza sobre el agua que parados en la tabla, pero se divierten y hacen el intento.

Jorge Blanco, que lleva veinte años “patinando” sobre el mar, especifica que “La Boca es de arena negra y gruesa, por su cercanía al rio Aconcagua, y se caracteriza por un suave declive. Se trata de una zona de baja profundidad, bastante ancha y con olas suaves”. Según el surfista, esta característica de las olas, “largas y poco peligrosas”, transforman el sitio en uno de los lugares ideales para aprender.

“Lo bueno de esta playa es que por sus condiciones resulta la mejor opción para principiantes y de nivel medio, y eso explica la proliferación de escuelas en el sector”, agrega. Sin embargo, comenta que para ver a buenos surfistas en acción basta con acercarse al primer parador de Reñaca. “En ese punto el mar ofrece altas olas y es un espectáculo digno de disfrutar para quienes no se animan a experimentarlo en carne propia”, dice.

Los que dirigen la escuela de surf Sacando Quillas destacan las ventajas de la seguridad. “Acá tenemos seguridad y rescate, guardavidas y motos de agua. Asimismo, siempre contamos con la presencia de los mismos surfistas experimentados que colaboran con el cuidado de los que están en el agua”. En los últimos años el índice de accidentes u ahogados fue nulo.