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Llegó a Mendoza esta moda que se inició en Buenos Aires. La idea no sólo es divertirse en un espacio lúdico y ambientado, sino también de contención para todos los grupos familiares

Los adultos ya festejan los 40 y los 50 como los chicos, en los peloteros

Julián Vinacouruno_mendoza@diariouno.net.ar

Los niños quieren ser como los grandes y muchos grandes quieren volver a ser niños. Al menos esa es la impresión que da cuando festejan sus cumpleaños. Los espacios que antes eran exclusivos para chicos ahora se comparten con los adultos y personas de la tercera edad. Lo mismo sucede en sentido inverso.

Hace poco, Diario UNO dio cuenta de los boliches para chicos de 9. Ahora es el turno de los mayores que contratan peloteros o, en su defecto, salones que decoran con accesorios típicos de los más chicos: inflables, juegos, murales y piñatas.

Los antecedentes son las fiestas temáticas o de disfraces, en las que los adultos se visten con atuendos pueriles. Hoy lo que se impone es esta nueva tendencia, que ya es un fenómeno en Buenos Aires y que de a poco se está irradiando a las demás provincias.

“Los alquileres para adultos son casi siempre después de las 22, cuando utilizan todas las instalaciones que tenemos, porque las cerramos para ellos. La otra alternativa es hacerlo de día, pero no tienen permitido usar los juegos”, dijo Susana, empleada de Mundo Mágico.

“Al principio tenía miedo de hacer fiestas para adultos porque pensé que podrían tomarlo para el lado del reviente. Pero, con el tiempo, me fui dando cuenta de que los mayores tienen muchas ganas de jugar. El aspecto lúdico es muy importante”, comentó Daniel Germano, dueño de A Los Caños, de Buenos Aires. Y añadió: “Las edades más comunes son los 40 y los 50. Generalmente, edades de números redondos”.

En Puerto Pirata comentaron: “Para adultos, sólo tienen horarios nocturnos y que lo único que pueden usar es la disco, lo demás es exclusivo para menores”.

Otro de los motivos por los cuales los adultos optan por este tipo de festejo, es la posibilidad de llevar al lugar a sus hijos, y que los niños se diviertan en los juegos mientras ellos están reunidos.

En ese sentido, Romina, encargada del predio Espantapájaros explicó: “Tenemos canchas de fútbol, mesas de ping pong y un amplio espacio. Eso les brinda la ventaja a los padres de tener un lugar para dejar a sus chicos y asegurarse de que la van a pasar muy bien”.

“Cuando organizamos festejos para grandes, por lo general, se trata de almuerzos. Los niños son los que más juegan y eso contenta y tranquiliza a los padres”, indicaron desde Isla Mágica, en Godoy Cruz.

“Es una opción fantástica porque podés invitar amigos y les solucionás el problema sobre el “paradero” de los hijos. Los llevan al cumpleaños y la pasan mejor que uno. Es como matar dos pájaros de un tiro”, comentó Mónica Sisinni, de 50 años, que desde hace poco se inclinó por la actual tendencia en un salón de Chacras de Coria.

El propietario porteño acotó: “A veces son festejos íntegros para mayores y otras vienen con los pequeños. La posibilidad de ver personas de edades tan distintas jugar juntas, es uno de los motivos por los que funciona tan bien el negocio”.

Sin embargo, no todo es igual al festejo de un menor. “Cuando el cumpleañero es un adulto, ponemos otra música porque, obviamente, no son los mismos gustos. Incluso, hemos tenido ocasiones en donde los dejamos traer bandas”, agregó la responsable de Espantapájaros, ubicado en Chacras de Coria.

“Cuando cerramos el local para la fiesta de un mayor, pasamos otro estilo musical para que sea acorde a la edad. Pero lo demás es muy parecido”, agregaron desde Mundo Mágico”.

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