Monseñor Carlos María Franzini hizo su estreno en la celebración de San Cayetano en Junín. Ante unos 3 mil fieles, reclamó que “hay que hacer más” para mejorar las posibilidades y condiciones laborales. Galería de fotos.

Lo dijo el arzobispo de Mendoza: “La inflación es el impuesto que pagan los pobres”

Por UNO

Por Enrique Pfaab

[email protected]

Unas 3.000 personas participaron en la misa y la procesión de antorchas que cerró la celebración de San Cayetano. Monseñor Carlos María Franzini presidió por primera vez este tradicional acto de fe y dijo que “la inflación es impuesto que pagan los pobres” y reconoció “el trabajo que se ha hecho para mejorar las condiciones de vida, pero hay que hacer más y esto requiere del compromiso de todos”.

La misa se inició a las 20, cuando ya la temperatura ambiente había disminuido sensiblemente. Aún así la concurrencia de feligreses fue importante.

Además del intendente local Mario Abed, la única figura de relieve del ámbito político fue el candidato radical Julio Cobos.

“Es bueno que los candidatos estén presentes en estas celebraciones. Pero ojalá vinieran todos los días”, dijo monseñor Franzini.

El arzobispo se mostró feliz por el acercamiento de la gente a la Iglesia después de la elección de Francisco, pero dijo que “no es bueno hacer contabilidad con las cuestiones de la fe. Sería bueno ahora un compromiso en serio”.

El padre Castro

Marcelo hace 13 años que está aquí. Cada 7 de agosto ha mirado a los feligreses rogarle al santo del pan y del trabajo. Quizás las imágenes más fuertes que conserva en su memoria sean las del 2001. “Esa vez vi a mucha gente llorar”, dice y acota que este año han retornado fieles que hacía muchos años que no se acercaban a una iglesia. “Dicen que ven una iglesia nueva”, acotó.

Marcelo no está aquí porque sí. Es el padre Castro, el sacerdote que posiblemente haya permanecido en Junín por más tiempo. “Durante estos años he visto muchos vaivenes. Años de mucha necesidad y otros de bonanza”, analiza.

Tiene 42 años y dice que está arraigado afectivamente en la zona Este. “Hice el cambio de domicilio a Junín. No es frecuente que un sacerdote haga esto. Pero me siento muy cómodo, muy juninense. Esta zona me gusta mucho, a pesar de las inseguridades y de algunas rabietas. He puesto el corazón en esta comunidad y es la manera de comprometerse realmente. Si uno no pone el corazón, se transforma en sólo un profesional de la fe”.

Dice que él también le pide a San Cayetano y reflexiona: “Este año yo le agradecería por el Papa argentino y le pediría para que me dé fuerzas para cambiar aquellas humanidades y miserias que uno tiene”.

Interrumpe el diálogo. Es que alrededor suyo se juntan fieles en forma espontánea apenas lo reconocen. Cruza un par de palabras con cada uno, cierra los ojos y les da la bendición. Les acaricia la frente con el dedo pulgar de la mano derecha, haciéndoles la señal de la cruz.

“Esta vez piden trabajo. Estabilidad en el trabajo. Hay una sensación de inseguridad laboral”, dice el sacerdote. Sostiene que desde que comenzó la novena de preparación y hasta hoy “me he encontrado con mucha gente de mi edad pidiendo trabajo. Son hombres y mujeres que rondan los 40 y que ya deberían tener la tranquilidad de la estabilidad”.

En Godoy Cruz

Importante fue también la movilización de fieles en la iglesia del barrio Bancario. Allí también hubo misas durante todo el día y una serenata por la noche.

 Embed      
 Embed      
 Embed      
 Embed      
 Embed      
 Embed      
 Embed      
 Embed      
 Embed      
 Embed      
 Embed      
 Embed