La muerte del empresario Juan Manuel Olmo, el 10 de noviembre pasado, cuando una piedra lanzadadesde un puente atravesó su parabrisas y le golpeó la cabeza conmocionó a la sociedad mendocina no
sólo por su trágico desenlace sino porque se descubriría que todo se trató de un violento juego detres chicos que se divertían apedreando vehículos.
Los tres menores, de 13, 12 y 10 años, inimputables para la Justicia, terminaron en treshogares de la DINAF como manda la Ley de Minoridad. Hoy ya están libres, con sus respectivasfamilias desde febrero y yendo cada uno a la escuela tras 90 días de tratamiento. Diario UNO supo que el regreso a la escuela de uno de los menores ocasionó revuelo en elestablecimiento e inquietud en los docentes que tenían que darle clases, pero finalmente lasituación se encausó. Ayer, la titular de la DINAF, Dora Martínez, confirmó que los chicos ya habían salido de lainstitución. Explicó que "los menores en riesgo o inimputables están amparados por la Ley N°26.061 deNiñez y Adolescencia, que ordena para estos casos medidas de excepción". Martínez precisó que "éstas prevén en situaciones extremas la internación por 90 días, conuna prórroga por tiempo similar". Y detalló que "en el caso de estos tres niños, cumplieron los 90 días de internación en treshogares diferentes de la DINAF, se trabajó con ellos y con su familia, respondieron favorablementey se cumplieron las metas pautadas. Por eso ya volvieron a sus respectivos hogares". Seguimiento de cerca La vuelta a casa de los tres menores no fue sin condiciones. Dora Martínez remarcó que "tienen obligación de ir a la escuela, de seguir con el tratamiento psicológico y la recreación detiempo libre debe estar planificada. No pueden andar solos por la calle. Ahora están conactividades deportivas. Además una ONG hace el seguimiento personalizado y tienen obligación deinformar cualquier situación irregular". La titular de la DINAF señaló que "en todo el proceso los chicos mostraron buena conducta yadaptabilidad a límites y responsabilidades".

