Los mayores de 65 años, los niños y los enfermos crónicos son los más vulnerables a este fenómeno estival, por lo que recomiendan tomar algunas medidas.

Las altas temperaturas no cederán y advierten sobre el golpe de calor

Por UNO

Por Carina Luz Pé[email protected]

El calor no cederá esta semana. Aun con días de nubosidad variable y algunas tormentas esporádicas, la térmica rondará los 35°. El tórrido verano avanzará sin piedad y será hora de tomar precauciones para no sufrir un golpe de calor. En esta materia los ancianos son los más vulnerables, ya que sufren cambios en la capacidad de regular la temperatura corporal.

¿De qué manera? En primer lugar, porque la piel empieza a ser más fina y se desnaturalizan los receptores cutáneos de la temperatura, por lo que los ancianos pueden tener dificultad para percibir con certeza si tienen frío o calor; la cantidad de agua corporal también disminuye, al orinar de forma más frecuente. Agregada a estas características biológicas, la ingesta de algunos medicamentos, como los antihipertensivos, por ejemplo, puede aumentar el riesgo de deshidratación.

Con estas desventajas físicas, deben enfrentar las altas temperaturas, que sin demoras provocan cortes de luz y agua por el alto consumo. En este contexto, vale recordar que sólo en diciembre del año pasado, el verano provocó la muerte de seis personas en el país.

Una enfermedad ambientalPara poder distinguir un golpe de calor, desde el Departamento de Urgencias del Hospital Central, la doctora Nancy Páez explicó que “es una enfermedad ambiental grave, de tres etapas: el calambre muscular, la insolación y el golpe de calor. En este último caso, luego de una extensa exposición solar la persona está roja, caliente y seca porque no transpira, está agitada, con mayor frecuencia cardíaca y confundida. Es una insolación en su grado más severo, porque se bloquean los mecanismos que tiene el cuerpo para regular la temperatura”.

La especialista amplió las recomendaciones e indicó que para evitar este tipo de situaciones, “quienes trabajan bajo el sol deben protegerse la cabeza y la nuca, y tomar agua con azúcar y sal –un poco de cada una– para simular sales de rehidratación, es un poco feo pero útil o, si se puede, tomar agua mineral”.

En caso de urgenciaDesde Buenos Aires, el gerontólogo Moisés Shapira señaló que “si hubiera un caso de urgencia, si una persona siente mareos o se desvanece hay que acostarla en un lugar fresco, bajo techo. Se debe ofrecer líquido abundante a efectos de rehidratar, pero nunca infusiones calientes ni muy dulces. Un chorro de agua en las muñecas proporciona alivio. Si la temperatura corporal aumenta, hay que sacar la ropa de la persona afectada, pasar una esponja mojada por la cara y en lo posible dar un baño con agua fría. También es útil utilizar paños fríos y bolsas de hielo en la cabeza”.

De igual manera que a los ancianos, el calor extremo afecta a otros grupos como los niños, los obesos, enfermos cardíacos y diabéticos.

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