Por Mariana [email protected]
Las obras de reconstrucción de la sede de los jesuitas en Mendoza comenzarán en diciembre y se dividen en dos etapas. Una será la edificación de las nuevas instalaciones, en el predio que se demolió en enero de este año, donde estaba la residencia de los curas, y la segunda fase está prevista para el 2013, y comprende la restauración del sector antiguo y abarca la fachada de calle San Martín, la portería original y la antigua capilla llamada Sala del Hermano Ambruso, que será un auditorio.
De esta manera, a la construcción de una nueva residencia para los padres jesuitas se sumó la decisión de conservar un bien que es Patrimonio Municipal de Capital. Este espacio tiene una superficie total de 459 metros cuadrados y el fin es lograr un lugar habitable y funcional para la congregación.
Las tareas están a cargo del ingeniero Agustín Reboredo, especialista en construcciones antisísmicas, y el arquitecto Ernesto Tonelli. La metodología de trabajo de la restauración del antiguo edificio responde a los códigos antisísmicos de Mendoza.
Por otra parte, también colabora un equipo patrimonialista, que pertenece a la Fundación Paracuaria de la Congregación de los Jesuitas de la sede de Córdoba, que asesorará sobre los aspectos de la conservación.
El edificio es de adobe y la idea es ponerlo en valor para que se pueda volver a utilizar bajo el reglamento y la correspondiente habilitación municipal, manifestó el padre José Luis Ferroni, a cargo de la orden en nuestra provincia.
“Este ambicioso proyecto surgió a partir de los problemas estructurales que padece el edificio y la necesidad de adaptarlo para la evangelización en áreas sensibles de nuestra sociedad”, contó Ferroni a Diario UNO.
La reconstrucción de la sede jesuita en Mendoza representa un hito en la historia de la Compañía de la Jesús, que tiene más de 400 años en nuestra provincia. Se trata del edificio más antiguo de la ciudad que funcionaba como vivienda de los curas de la Comunidad de Padres y Hermanos de la Compañía de Jesús, que está ubicado al lado del templo.
“Es momento de seguir creciendo para afrontar los desafíos futuros e involucrarnos en el crecimiento de la comunidad jesuita en esta provincia”, sostuvo el representante de la orden en Mendoza.
Si bien no está definido el monto de dinero que demandarán las obras, por ahora no cuentan con ayuda del Gobierno provincial ni municipal, sino que se concretarán con fondos de la orden y gracias al aporte de fieles que se acercan al templo.
Por este motivo es que apelan a la colaboración de la comunidad mendocina en general.
Antes de comenzar con las tareas, los jesuitas junto con un nutrido grupo de miembros de su comunidad hicieron la bendición, el domingo pasado, del inicio de las obras de restauración y construcción de su futura nueva sede.
Para la ocasión hubo representantes de la orden en Argentina y Uruguay, y el padre Alfonso Gómez, quien posteriormente presidió la misa.
Actualmente los curas viven en una casa en calle 9 de Julio, frente a plaza España, pero durante el período que demandarán las obras se atenderá al público por calle Colón 67.
Un repaso históricoLa llegada de la Compañía de Jesús a Mendoza data del año 1608, en un contexto de creación de residencias, colegios y misiones en toda la extensión del territorio americano con el objetivo de trabajar a través de la educación y la protección de los más débiles.
Los jesuitas fueron pioneros en la creación de colegios, lo que contribuyó a la consolidación de la relación con la comunidad mendocina.
En 1856 volvieron a Mendoza, luego de que fueran expulsados en 1767 por el rey Carlos III. Su iglesia había sido transferida a los franciscanos luego de la expulsión, mientras que el terremoto de 1861 destruyó su templo y el antiguo colegio.
En 1878 comenzó la construcción de una nueva residencia de la orden, en la calle San Nicolás (actual San Martín) y Colón.
Fue una imponente obra que se realizó en varias etapas por la falta de recursos y que contó con la colaboración de toda la comunidad.
El 8 de diciembre de 1908, en el aniversario del tercer centenario del inicio de la Provincia Paracuaria, se inauguró el templo dedicado al Sagrado Corazón de Jesús con la Virgen del Buen Viaje en su altar.
La comunidad jesuita continuó creciendo desde la educación, la espiritualidad ignaciana, la evangelización y el trabajo por las necesidades de la comunidad mendocina.


