Este martes el Gobierno de Mendoza presentaba las modificaciones a la Ley de Reforma Política o Ley PASO N°8.916, votada en 2015, que obliga a Mendoza a desdoblar su calendario electoral respecto de la Nación.
El proyecto, que incluye casi todas las sugerencias de la Justicia Electoral de Mendoza para corregir la normativa, fija los meses de junio para las primarias abiertas y setiembre para las elecciones generales. Claro que esto no significa que el Gobierno desdoblará el llamado para las próximas legislativas, ya que este punto en particular no ha sido definido todavía por el gobernador Alfredo Cornejo.
Sucede que el proyecto deja todas las posibilidades abiertas para que sea el mandatario quien decida -de acuerdo con la conveniencia política y técnica- de sumarse o no a la convocatoria nacional, establecida para los meses de agosto y octubre.
Incluso lo habilitará a postergar el llamado para el 2018. Además, le permite hacer la votación de manera conjunta o en simultáneo. Es decir, que si así lo considera, puede llamar en agosto y octubre a las elecciones para renovar la mitad de Senadores y Diputados provinciales, y dejar que asuma el control de ese operativo Nación, que hará lo propio con el recambio en el Congreso. En cambio, si las llamara de forma simultánea, puede hacer que en una misma mesa coexistan dos urnas paralelas, una para las categorías nacionales y otra para las locales. Con lo cual también deja la posibilidad abierta de que sea aplicada la boleta única electrónica, si la provincia así lo impusiera.
Múltiple opción
Dicho de otro modo, el proyecto que ingresaba a la Legislatura ofrece un esquema de "respuesta múltiple" para que la gestión Cornejo y la alianza Cambia Mendoza pasen su primera prueba electoral, que podría fortalecer su proyecto político de los próximos años o, por el contrario, dejarlo fuera de juego.
La jugada no es simple, ya que están en consideración varios aspectos: la imagen del Gobierno mendocino comparada con la que está cosechando la gestión presidencial se percibe como mucho mejor, pero no existe garantía alguna de que desdoblando las elecciones, los mendocinos opten por Cambia Mendoza una vez más. Es en este sentido que el Gobierno busca mostrar resultados de su gestión, ya que asume que los electores irán a las urnas sopesando dichos resultados, como sucede ya desde hace tiempo, dejando en un segundo plano la manera de ejercer el poder o las cuestiones ideológicas.
Tampoco está fuera de vista la idea de ir en forma conjunta con Nación, pero no tanto para sumarle votos a la gestión macrista, ya que la Provincia no tiene mucho peso a la hora de definir una elección (es el 4, 29% del padrón electoral nacional, frente a los 18 millones de votos que suman CABA, Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba), sino más bien para hacerlo más práctico para el electorado local. Por supuesto, todo suma a la hora de ganar o perder una banca en el complicado esquema del Congreso, donde el oficialismo no tiene mayorías propias, y no está en el ánimo de Cornejo desconocer sus compromisos políticos con el PRO y con el mismo radicalismo.
En resumen, es probable que no desdoblen las elecciones y hacia fin de año los mendocinos votemos en boleta común, ya que difícilmente se pueda aplicar la boleta electrónica a todos los cargos legislativos.
Las intendencias
Por otra parte, la normativa propuesta estipula fechas fijas para las elecciones de los intendentes, y si bien les permite el desdoblamiento, lo deberán hacer asumiendo los costos con su propio presupuesto comunal, ya que hasta ahora pagaba el gobierno de Mendoza.
Además, si optaran por desdoblar, todas los municipios deben hacerlo en la misma fecha, porque también se indica que las intendencias tendrán el mismo día la votación, para evitar que algunos mendocinos vayan a las urnas varias veces, como sucedió en 2015, donde por ejemplo los godoicruceños votaron 7 veces seguidas: las provinciales, las presidenciales, el balotaje y la intendencia.



