Ni malbec lujanino, ni cabernet de Valle de Uco, ni bonarda de San Martín. El vino con el que se amenizó la presencia del presidente Macri en la reapertura del aeropuerto de Mendoza provino de barricas neuquinas, más precisamente de la bodega Fin del Mundo emplazada en San Patricio del Chañar en Neuquén.
Así algunos de los invitados más avisados en el mundo del vino notaron la presencia de las botellas "intrusos" y se interrogaron sobre la falta de reflejos de los bodegueros locales que desaprovecharon una ocasión único para regar con tinto o blanco autóctono las copas de la celebración.
Sí hubo botellas de tinto y extra brut pero con la pintoresca etiqueta de Fin del Mundo. El servicio se dispuso tanto en la sala de prensa como en el sector vip que recepcionó a Macri, al ministro de Transporte Guillermo Dietrich, al titular del Órgano Regulador Aeroporturario Patricio Distéfano, el titular de Aeropuertos Argentina 2000 Eduardo Eurnekian y el gobernador Cornejo entre otros invitados selectos.



