El Ministerio de Seguridad, que comanda Carlos Aranda, tiene la chance de investigar a fondo el escandalete del mal uso del helicóptero policial.

La oportunidad del ministro Aranda

Por UNO

Columnaeditorial de la Edición Impresa de UNO.

Todo el entramado de la mala utilización de los helicópteros policiales debería ser una

hermosa oportunidad de ser ejemplares desde el Gobierno.

Porque la situación es tan flagrante que cualquier investigación sólo agregará detalles y

precisiones. Lo evidente, según las fotos que salieron publicadas ayer, es que las máquinas eran

utilizadas para finalidades indebidas y con tanta inconsciencia y naturalidad que a alguien se le

ocurrió subir las fotos a Facebook para jactarse. Es decir que esas personas eran totalmente ajenas

a que estaban haciendo algo impropio, lo cual es incalificable, o tienen serios problemas de

comprensión de la realidad. O quizás ambas cosas a la vez.

La oportunidad es pintada para el Ministerio de Seguridad, porque tiene la posibilidad de

apretar hasta que salga todo el pus. ¿Por qué? Porque más allá de que es sabido que esas máquinas

voladoras cumplen una gran tarea en situaciones necesarias y muchas veces graves, también ha

quedado a la luz que en la organización que las maneja hay un gran desmanejo. Si no, no ocurrirían

situaciones como la que tomaron estado público. Si las máximas autoridades de la administración de

ese recurso estatal lo sabían, es gravísimo, pero también lo es si no estaban al tanto, porque

deberían haberlo estado.

Entonces surge la ocasión para ser ejemplares y hacer cirugía mayor, a fin de garantizar a

los ciudadanos que nunca más se va a usar el dinero de sus impuestos para sacar a pasear a algún

amigo del que tiene la llave de los helicópteros. Por suerte se han metido varios estamentos

estatales a buscar los detalles de esta situación y sobre todo es saludable que esté la Fiscalía de

Estado, pues esa institución debe velar por los intereses generales. No del gobierno de turno, que

tiene su papel para cumplir, sino del Estado, que somos todos.

También hay que reclamar seriedad a la oposición política, para que no se dé esa situación

tan acostumbrada de que alguien se deleite haciendo demagogia y a la larga los hechos queden en

nada. La medalla se la van a llevar los que dejen aclarado todo lo ocurrido, subsanen los daños

(porque U$S1.500 por hora no es poco) y garanticen que a futuro los helicópteros funcionarán como

corresponde y para lo que corresponde.

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El ministro Carlos Aranda.
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