Por Luciana Morá[email protected]
Marily García envenenó a sus padres adoptivos a los 18 y ahora vive en Guaymallén. Le faltan poco más de 6 años para cumplir la condena que recibió en 2001. Es madre de una nena.
La mujer que a los 18 años envenenó a sus padres adoptivos salió de la cárcel y vive con su madre biológica
Marily García (31) –la joven que fue condenada a prisión perpetua por envenenar y matar a sus padrastros en 1999– está libre, bajo el régimen de libertad condicional. Trabaja, tiene una hija, está de novia y vive en Guaymallén con su madre biológica.
“Envenenadora de Beltrán” fue el título que imprimieron los diarios luego de aquel 1 de noviembre en que con sólo 18 años Marily terminó con la vida de sus padres adoptivos, quienes la habían criado desde los 6 años. Hoy es madre de una pequeña de tres años, Onella. Trabaja en una dependencia de Desarrollo Social y comenzó a estudiar Trabajo Social, carrera que por ahora dejó de cursar. Abandono, violencia, muerte Marily nació en 1981. Su madre la abandonó en el hospital donde atendieron el parto. Su hogar inmediato fue la Casa Cuna y luego pasó un tiempo en la entonces Dirección de Niñez, Adolescencia, Ancianidad, Discapacidad y Familia (Dinaadyf), en Godoy Cruz. Dejó la Casa Cuna cuando tenía seis años y doce años después asesinó a Manuel García (65) y María Edith Antequera (61). En su momento, la condenada dijo que había matado a la pareja de españoles porque se había cansado de los maltratos y las humillaciones. Durante la calurosa siesta del 1 de noviembre de 1999 la joven tomó algunos gramos de un poderoso agroquímico y lo colocó en el vaso en el que su padre adoptivo solía tomar vermut. Su madre también bebió cuando se levantó de la siesta. Marily salió de la casa de Fray Luis Beltrán por unas horas y al regresar los encontró tendidos en el suelo. Fueron trasladados al hospital y allí fallecieron. Dos años después, la Justicia la condenó a prisión perpetua. La joven estuvo tras las rejas en Boulogne Sur Mer, luego pasó a la cárcel de mujeres de El Borbollón, pero su vida siguió puertas adentro. En 2003, Marily se casó –y luego se separó–, cinco años después completó sus estudios secundarios –fue incluso abanderada–. Años después fue madre de una niña, aunque había manifestado en muchas oportunidades que no deseaba tener hijos estando en la cárcel. La buena noticia En 2007, a pedido del entonces gobernador Celso Jaque y con el visto bueno de la Suprema Corte de Justicia de la Provincia, del procurador y jefe de los fiscales, Rodolfo González, y del Organismo Técnico Criminológico, Marily recibió una rebaja en su condena de prisión perpetua a 20 años. Con este cambio, también se le permitiría eventualmente conseguir salidas transitorias y, una vez cumplidos dos tercios de la pena, obtener la libertad condicional. Según el informe que elaboraron los especialistas para tomar esta decisión, su evolución y superación en los casi diez años que llevaba tras las rejas había sido muy positiva, había estudiado y había mostrado disposición al trabajo, entre otras cualidades. Como consecuencia, gozó de salidas temporarias hasta marzo de 2013, cuando obtuvo la libertad condicional, beneficio que perderá inmediatamente si comete algún delito. Reencuentro Cuando Marily quedó embarazada de su actual pareja (2010), las ecografías indicaban que iba a ser madre de mellizas. Por estar embarazada, tenía el derecho de reclamar la prisión domiciliaria, pero ese beneficio quedó fuera de su alcance porque no tenía dónde quedarse, ni algún familiar que se hiciera cargo de ella en esa situación. Llegó el día del parto y una de las pequeñas no resistió. En 2012 festejaron el primer año de Onella. Para ese entonces, Marily recibió una visita inesperada de un hombre. Después de 30 años de ausencia, un hermano biológico la fue a buscar a El Borbollón y logró el reencuentro con su madre biológica. Hoy vive en Guaymallén con la mujer que la abandonó recién nacida. Desde marzo de 2013 la mujer goza de libertad condicional, beneficio que perderá si comete algún delito. Marily fue madre en la cárcel ya que no tenía espacio físico ni familiares que le facilitaran el régimen deprisión domiciliaria por unos meses. A 14 años del asesinato 1 de noviembre de 1999. La Justicia determinó que ese día Marily envenenó a sus padres adoptivos. Sucedió en la casa donde vivía, en Fray Luis Beltrán. Ella salió unas horas y al regresar los encontró en el suelo. Murieron en el hospital. Abril de 2001. La condenada, de 20 años, recibió la pena de prisión perpetua por doble homicidio agravado. Diciembre de 2007. El entonces gobernador, Celso Jaque, le rebajó la pena por lo cual la condena de perpetua se transformó en 20 años de prisión. Gracias a ello hoy goza de libertad condicional. Agosto de 2003. Se casó en prisión con otro interno, condenado por asesinato. Gustavo Ríos –de 30 años–. Se conocieron en la cárcel. Se divorciaron poco tiempo después. Agosto de 2008. Por su desempeño escolar, Marily resultó abanderada en el CENS en el que terminó la secundaria, dentro de la cárcel de El Borbollón. Marzo de 2013. Por su buena conducta y habiendo cumplido con los requerimientos para recibir ese beneficio, Marily quedó en libertad condicional. Vive en Guaymallén. El dato Las víctimas. Los padres de Marily se llamaban Manuel García (65) y María Edith Antequera (61), ambos españoles. Habían adoptado a la joven cuando esta tenía 6 años. Ella justificó el asesinato alegando maltrato, cosa que nunca fue probada en el juicio. 20 años de prisión fue la pena que consiguió Celso Jaque para Marily al rebajarle la inicial pena de prisión perpetua por doble homicidio agravado.

