La Justicia federal investiga el caso como trata. Quiere ir más allá de la causa que desde setiembre de 2012 está en Delitos Complejos y no arrojó datos sobre el paradero de la chica. También avanzarán sobre la desaparición de Soledad Olivera

La Justicia Federal amplía la búsqueda de Johana Chacón

Por UNO

La Justicia federal con sede en Mendoza investiga la desaparición de Johana Chacón como un delito de trata de personas para ampliar la búsqueda con el acceso a bases de datos nacionales y la intervención de Gendarmería Nacional en eventuales allanamientos en todo el territorio argentino y las fronteras. Desde la Fiscalía Federal Nº2, el fiscal Fernando Alcaraz, que sigue el caso, envió también el expediente a la Procuraduría para el Combate de la Trata y Explotación de Personas (PROTEX).

Según explicó a Diario UNO, el PROTEX “cuenta con antecedentes de este tipo, maneja distintas líneas de investigación y elementos para evaluar las pruebas, lo cual nutre el proceso”.

La nueva hipótesis fue planteada en marzo por miembros de la comunidad educativa de Lavalle cercana a Johana y organizaciones civiles –el colectivo Mujeres Cotidianas y otras 35 agrupaciones– como una respuesta a la falta de datos certeros sobre el paradero de la menor en la investigación que lleva adelante desde hace dos años el fiscal de Delitos Complejos Santiago Garay.

Cerca de 300 personas adhirieron a la denuncia, representadas por el abogado Fernando Peñaloza, de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, causa en la que también se incluye a Soledad Olivera, otra lavallina, que desapareció un año antes que Johana. Entre ambos casos hay conexiones.

El Gobierno local, a través de la Dirección de Protección de Derechos Humanos, apoyó la acción en la órbita federal y evalúa constituirse en querellante en la instrucción “si sirve para avanzar y determinar qué pasó con esta niña”, dijo Emilio Báez, a cargo del área.

El pasado 17 de enero Johana Chacón cumplió 15 años. Fue vista por última vez el 4 de setiembre de 2012 cuando llegaba a su casa desde la primaria Nº1-182 Virgen del Rosario, en Tres de Mayo. Para el próximo 4 la comunidad organiza actividades para recordarle a la sociedad la necesidad de justicia, y se presentará un proyecto legislativo para que esa fecha sea de interés provincial.

Se busca saber dónde estáQue el caso se investigue también en la órbita federal no anula ni frena el proceso en la Justicia provincial.

Pero en esas jurisdicciones se indaga sobre dos hipótesis que los propios pesquisas consideran “opuestas”. La que se originó en 2012 continúa trabajando sobre la “averiguación de paradero”, y si bien guarda una sospecha de homicidio, no tiene una prueba suficiente para confirmarlo Mientras, la nueva investigación indaga en la desaparición con fines de explotación sexual, con la posibilidad de ampliar la búsqueda y hallarla en alguna parte del territorio nacional o incluso en otro país.

“En marzo se presentó en la fiscalía más de un centenar de personas que denunciaban la desaparición de Johana Chacón como un delito de trata de personas. Pedimos el expediente a Delitos Complejos y avanzamos con algunas testimoniales. No vamos a repetir toda la prueba documental”, explicó Alcaraz, quien aclaró que “no se investiga si está viva o muerta, sino dónde está”.

“Es la mejor forma de avanzar”Quienes en los últimos dos años movieron cielo y tierra para saber qué pasó con la niña lavallina fueron sobre todo sus docentes y los compañeros de escuela, que hoy cursan el secundario. Silvia Minoli, directora de la escuela Virgen del Rosario, es una referente indiscutible porque sobre sus hombros cargó la lucha.

Minoli no tiene certezas de que sea un caso de trata, pero considera que esta es la mejor forma de avanzar: “Nunca se supo qué ocurrió después de que Johana llegó a su casa. Inclinarnos por esta nueva hipótesis nos dio la esperanza de permitirnos pensar que podremos hallarla”.

Desde Mujeres Cotidianas, Laura Chazarreta explicó que no se puede decir anticipadamente que Johana y Soledad no fueron víctimas de trata, sobre todo si no hay datos de que la desaparición se haya dado en el marco de otro tipo de delito. “En la investigación provincial no tenemos nada, por qué no contemplar entonces esta posibilidad, si cada día desapareceuna adolescente por haber sido captada para ser explotada sexualmente.

En Lavalle las mujeres viven en un contexto de vulnerabilidad y son fáciles de engañar por las condiciones en que se encuentran. Pensar que no hay trata porque no hay indicios en algún prostíbulo local es miope: estas redes actúan llevando a las víctimas a otros territorios lejanos de su entorno próximo”.

Chazarreta concluyó que la nueva investigación “permitirá darle fuerza a la búsqueda”.

Garay: "Fuimos detrás de todas las pistas"

“Hicimos testimoniales, se ordenaron todos los allanamientos posibles, incluso hubo búsqueda con georradares y excavaciones, pero no la encontramos”, dijo el fiscal especial Santiago Garay, asegurando lo que afirmó en otras oportunidades: “No hay indicios de trata en el caso de Johana Chacón y hasta este momento, a pesar de que fuimos detrás de todas las pistas que se presentaron, no hay pruebas de su presencia en otro lugar, como un prostíbulo”.

El expediente en la Justicia provincial está caratulado desde hace dos años como “averiguación de paradero”, tal como fue denunciado el hecho varias horas después del momento en que la niña lavallina fue vista por última vez en la puerta de la casa en la que vivía.

Ese 4 de setiembre de 2012, pasado el mediodía, Johana salió de la primaria Virgen del Rosario y abordó el colectivo que la llevaría a la finca de 12 hectáreas de la familia de Luis Curallanca, ubicada en la calle 4 Sur, en donde vivía con su hermana Beatriz (19) y la pareja de ella, Mariano Luque (37), hijastro de Curallanca.

Los últimos en verla fueron los compañeros con los que iba en el transporte escolar y el chofer, quienes al prestar declaraciones coincidieron en que Johana bajó del micro cerca de las 15.15 y abrió el portón de la finca a la que, según su hermana, nunca entró.

Se indagó en el paradero de la menor y prosperó la denuncia recién cuando esa tarde Curallanca volvió al hogar y detectó que la niña no había regresado.

No era su tutor legalCuando en 2006 sus progenitores se separaron y su madre se fue tras dejar los cinco hijos con su pareja, Bernardo Chacón, Johana comenzó a pasar la mayor parte de sus días con su hermana Beatriz en la propiedad de Curallanca, un hombre al que consideraban de confianza. En el medio, Chacón fue denunciado por maltrato contra los menores.

Curallanca no tenía la tutela legal de Johana y a pesar de conocerse abiertamente esa irregular situación, ni desde la Justicia de familia ni desde el Gobierno se investigó o tomó alguna decisión para preservar la integridad de esta niña.

Una vez que se conoció la desaparición de la chica, que entonces tenía 13 años, Curallanca denunció al chofer del colectivo que la trasladó hasta la finca, pero a medida que pasaron los días sin demasiadas pruebas al respecto sobre esa hipótesis los pesquisas centraron su investigación en su entorno familiar.

Fuentes cercanas a la causa aportaron que el caso no cambió su carátula por la de “homicidio” debido a que no apareció el cuerpo.

Otra desaparición elevada a juicioA Mariano Luque se lo imputó y permanece en la cárcel por “privación ilegítima de la libertad”, pero por el caso de otra lavallina, Soledad Olivera –sus hijos iban a la misma escuela que Johana–, quien desapareció un año antes, en noviembre de 2011. Desde un principio Luque negó conocer a Olivera, aunque los últimos mensajes de texto que Soledad intercambió en su celular fueron con él y referían no sólo una relación entre ambos sino amenazas contra la mujer. Ese registro ayudó a confirmar la imputación y en breve el caso será elevado a juicio.

Los peritajes psicológicos que se le realizaron a Mariano Luque manifiestan que se trata de un hombre “impulsivo, solitario, intolerante a la frustración y primitivo en su instinto sexual”.

Los investigadores entienden que si se hubiera abordado la desaparición de Soledad Olivera al momento de producirse, quizás Johana no hubiera corrido la misma suerte. Argumentan que hoy no tienen elementos para acusar a Luque por la desaparición de esta niña.