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Ana Laura es una de las tantas pacientes que esperaban una cirugía, pero se cansó y se fue. Tuvo depresión y decidió volcar esa dura experiencia en el último tramo de su carrera

La internación de 50 días en el Central inspiró su tesis y ya es psicóloga

Enrique Pfaabpfaab.enrique@diariouno.net.ar

San Martín. Transformar las dificultades en una oportunidad. Eso hizo. Estuvo esperando, inútilmente, una compleja operación de columna durante cincuenta días, internada en el Hospital Central. Cuando salió, todavía sin ser intervenida, Ana Laura Villegas (25) rindió la tesis basada en su experiencia allí y se recibió de psicóloga.

Ella tiene neurofibromatosis, que afecta la parte periférica del cuerpo, pero siempre los fibromas aparecen cerca de algún nervio. “Salvo el dolor que me producía, siempre sobrellevé bien la enfermedad”, contó la joven. Hace un año comenzó a sufrir fuertes dolores de cabeza. Dos fibromas habían aparecido por delante de las cervicales. “Me dijeron que me tenían que operar y allí comencé a entender la gravedad de la enfermedad”, dijo Ana. “Me interné en el mejor hospital, que cuenta con los mejores profesionales: el Central, con todas las esperanzas y un montón de fe, pero a medida que fueron transcurriendo los días y las semanas sin que pasara nada, me di cuenta de que sólo estaba allí ocupando un lugar”, agregó. Ella y otras tres pacientes del Central estuvieron allí, alguna hasta tres meses y medio, sin que se resolvieran sus casos porque el equipo de radioscopía no funciona correctamente y nadie tomó la decisión de derivarlas.

Para Ana Laura fueron cincuenta días en total, hasta que ella y su madre, Patricia Cabrera, decidieron retirarse y buscar ayuda en otra parte. Pero en todo ese tiempo, AnaLaura sufrió depresión. “La falta de independencia y de un espacio privado, el depender siempre de otro, hasta para ir al baño, me generaron una depresión innecesaria y durante todo ese tiempo no mejoré en nada de mi enfermedad”, contó.

Pero comenzó a generar durante ese tiempo la experiencia para su tesis, el último paso que le faltaba dar en su carrera de psicología en la Universidad de Congreso. “Justamente mi tesis habla de las internaciones innecesarias y prolongadas que llevan a una pérdida de la integridad, de la autonomía y de los vínculos sociales, lo que produce un desgaste psíquico muy grande”.

“Como un cuerpo biológico”Ana sostuvo que el problema en el Central, y también en el sistema de salud en general, no es la calidad de los profesionales, sino que “a los pacientes sólo se los aborda como un cuerpo biológico, y no hay asistencia en salud mental y social”, y ejemplificó: “Cuando caí en la depresión venía un psiquiatra que me hacía tres preguntas y me daba tres pastillas, y me seguía tratando sólo como un elemento biológico”.

Ese conjunto de vivencias le dio contundencia a la tesis de Ana. “Una cosa es cuando uno escribe una teoría y otra cuando a uno le toca vivirlo y detecta cómo se va desgastando el Yo”.

Después de 50 días de espera inútil en el Central, Ana se fue de allí. “El mismo día que salí me contacté con mi director de tesis. Era algo que me estaba esperando”. Una semana después, mientras su madre estudiaba otras alternativas para operarla, la joven rindió la tesis y se recibió de psicóloga.

“Fue muy emocionante, pudieron verme mi mamá, una amiga y mi prima. Todos estábamos muy emocionados. A los profesores, mi tesis les pareció muy acertada y el director me invitó a participar en un grupo de investigación por la salud mental en personas con autismo”.

La operación de Ana todavía no tiene fecha pero seguramente será a fines de octubre en el hospital Luis Lagomaggiore, gracias a que el jefe de neurocirugía, Juan Carlos Coloma, se ha interesado directamente en el caso.

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