La Dirección de Escuelas incluyó en el presupuesto de 2010 una partida de hasta $5 millones parainiciar un programa que permitirá tener las instituciones primarias abiertas en contraturno para
hacer iniciación al deporte. El plan convertiría a los establecimientos en una especie de mitadescuelas, mitad clubes.
La iniciativa propone impulsar desde ese ámbito un semillero del deporte con la idea de hacerenlace con clubes sociales donde se pueda potenciar la práctica del deporte de alto rendimiento. "Las escuelas pueden ser un trampolín para el desarrollo deportivo de alta competencia. En eseaspecto, la DGE es el mejor proveedor", expresó el director de la DGE, Carlos López Puelles. "Pero no se trata sólo de competir, sino de desarrollar los valores que la práctica del deporte permite, disciplina, perseverancia y compromiso", amplió el funcionario. El programa es optativo para las escuelas y ya se anotaron 200 instituciones. La restricciónmás severa se impone por las limitaciones edilicias; sólo las escuelas que tengan lainfraestructura adecuada podrán sumarse al plan. Si el programa prospera, se harían convenios conclubes para que las instituciones que no tienen espacio físico puedan utilizarlos. El programa comenzará con el ciclo lectivo 2010, el 1 de marzo. "Tal vez unas semanas mástarde, hasta que se logre la puesta a punto, pero los recursos estarán disponibles", prometió eldirector. Los recursos están destinados fundamentalmente a la contratación de profesores y a laadquisición de equipamiento básico. Se ofrecerán alrededor de 2.200 horas cátedra para profesoresde Educación Física. Los deportes propuestos son los más conocidos por los chicos: fútbol,vóleibol, básquetbol y balonmano. "Lo ofrecemos para las escuelas que quieran, porque exige un compromiso del equipo directivo. Tienen que prever que un celador se quede mientras la escuela permanezca abierta. Además, hay queincentivar a los alumnos para que asistan y se comprometan en el tiempo", sostuvo el funcionario. Los intentos por generar actividades en contraturno para contener alumnos, sobre todo enescuelas ubicadas en zonas socialmente vulnerables, generalmente no han prosperado en el tiempo. Eneste caso, la iniciativa no está restringida sólo a las escuelas con más necesidades sociales, yaque pueden incorporarse todas aquellas que lo deseen. Los problemas de responsabilidad por el uso de materiales, la pérdida de insumos, losposibles daños en la infraestructura escolar o la responsabilidad de los docentes sobre el cuidadode los chicos en el horario extraescolar son algunas de las complicaciones que pueden poner frenosa la iniciativa.



