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Este fue el relato de uno de los niños supuestamente abusados por la maestra. El niño le contó esto a su madre y ella ahora radicó la denuncia.

"Jugábamos a la mamá y el papá, nos hacía besar con los compañeritos y nos tocaba el pito"

Se sumó un caso más contra la docente Sofía Lorena Massoputs, imputada por abuso sexual de niños de 4 años. La tercera denuncia fue realizada ayer por Julieta Rodríguez (21), otra de las madres que enviaban a sus hijos a la sala de 4 años del colegio Cristo de la Frontera, ubicado en Las Heras.

“‘La maestra nos hacía dormir, nos apagaba la luz y se escondía en el baño. También jugábamos a la mamá y el papá, nos hacía besar con los compañeritos y nos tocaba el pito’, me dijo mi hijo, y tengo su testimonio grabado en el celular”, relató, muy angustiada y en estado de desesperación, la denunciante.

La madre se acercó el viernes a primera hora de la mañana para dejar su testimonio en la Comisaría Nº36, luego de no recibir una respuesta convincente de parte de las autoridades del colegio. “La directora me dijo que la señorita está de licencia porque tiene a su nene enfermo. No me contó lo que había pasado, intentó ocultármelo sin saber que mi hijo era otro de los afectados”, explicó.

“Estoy de los pelos. Una confía en la maestra, le dejás a tus hijos a cargo y les hacen esto. No puede ser. Estoy indignada y ya lo charlamos con mi marido: queremos que se haga justicia cueste lo que cueste. No puede ser que alguien así pueda seguir caminando libremente por la calle”, expresó Julieta.

En adelante, la familia Rodríguez realizará los trámites pertinentes para cambiar de establecimiento a su pequeño, y continuar con los estudios psicológicos y físicos ordenados por la Justicia. De confirmarse que hubo vejación, la maestra quedaría mucho más complicada aún, puesto que ya está imputada por el delito de abuso sexual agravado (ver página 4) por los dos primeros niños.

Más declaracionesA la Oficina Fiscal Nº6 fueron citados en la tarde, para testificar y ampliar la investigación, familiares cercanos a las dos primeras acusadoras. Tuvieron que declarar la madre y el hijo de Romina Vargas (33), la segunda denunciante y la primera en tomar la iniciativa de grabar el relato de su hijo para usarlo como prueba y acercarlo a la Policía.

Muy enojadaTambién se acercó Geraldine Durán (43), quien les avisó a las autoridades judiciales del abuso el 5 de abril. Llegó hasta la seccional con la esperanza de encontrarse nuevamente, cara a cara, con la maestra y decirle alzando la voz todo el daño que les ha producido a su familia y su hijo.

“Me enteré por el diario que hoy (por ayer) citaban a la maestra a defenderse y que sería imputada por su condición de educadora. Vine a verla y decirle todo lo que pienso. No entiendo cómo puede haberme pasado esto a mí, si soy una buena persona y trabajo para la gente. Quiero que quede encerrada para que no vuelva a cometer un delito con nadie más”, dijo Durán, a quien se la notó contrariada por estos hechos.

Sin embargo, y a pesar de que estuvo más de tres horas haciendo guardia en la puerta de la comisaría, el encuentro que tanto deseaba no pudo darse. La policía, para evitar problemas, mantuvo resguardada a la docente inculpada hasta que el grupo de madres se retirara del lugar.

La maestra –proveniente de Chaco– ya fue separada del cargo, mientras que desde la Dirección General de Escuelas reconocieron que podrían haberse ajustado las acciones preventivas.

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