Por Enrique [email protected]
SAN MARTÍN– Si no hay dinero, bien vale la imaginación. A falta de presupuesto para continuar con las obras de mejoramiento en su coqueto parque recreativo, en Palmira la delegación municipal decidió retirar los residuos forestales y escombros domiciliarios a cambio de un aporte voluntario de bolsas de cemento.
Sergio Vázquez es el titular de la Delegación Municipal de Palmira desde hace ya varios años. Tiene quienes apoyan su gestión y quienes la critican, y esa división incluso se da también dentro de la misma comuna. Lo que no se puede negar es que Vázquez usa la imaginación y le pone ganas a su trabajo, más allá de que sus decisiones puedan generar aplausos o polémica.
Uno de los objetivos del delegado municipal es continuar con las obras en el parque La Palmira, un gran espacio verde que con mucho trabajo floreció a orillas del río Mendoza, sobre lo que era un enorme basural a cielo abierto. “Hoy los palmirenses dicen que está mucho más lindo que el Parque Agnesi”, dice Vázquez.
El parque La Palmira fue inaugurado hace unos cinco años e inmediatamente se transformó en el lugar de recreación preferido de los vecinos, especialmente para disfrutar de los atardeceres. Tanta fue su aceptación que los baños, las churrasqueras, bancos y mesas de hormigón que se habían construido comenzaron a ser pocos.
Debido a que las necesidades de la segunda ciudad sanmartiniana son muchas y que el presupuesto es siempre corto para resolver todas, el crecimiento, mantenimiento y mejoramiento corrían riesgo.
Entonces Vázquez lo decidió: a cambio de la recolección de residuos forestales y escombros, la delegación comenzó a solicitar que el vecino colabore con bolsas de cemento para seguir con las obras de La Palmira.“El vecino hace la compra dónde quiere y cuánto quiere, nos deja la orden de retiro y nosotros la buscamos cuando se necesita el material”, contó Vázquez.
Además, se lleva un prolijo y detallado seguimiento de cada compra y de su destino final para evitar cualquier suspicacia.



