Julián [email protected]
La temporada estival, potenciada por la actual ola de calor y las abundantes lluvias, ha sido el caldo de cultivo ideal para que los mosquitos invadan en plaga los hogares y ataquen con fruición a los cuerpos atrapados en las camas por el sueño. Salvo algunos privilegiados que no sufren las picaduras de estos insectos, la mayoría corre presurosa a comprar repelentes, pero cuando llegan a la farmacia o el supermercado y ven los precios terminan más preocupados que antes, ya que en algunos productos el aumento en menos de un año fue del 250%, y en otros más atemperados, del 100%.
Por caso, el clásico repelente en aerosol de 165cm3, en su versión extraduración, cuesta en números redondos $60, en un mayorista; $70 en un supermercado y $90 en una farmacia de barrio.“Ahora lo tenemos a $97 y en marzo estaba a $38; dos veces y media subió el repelente. Desde las elecciones aumentó todo muchísimo, y sumado todo el año te da un promedio de 150%. Afecta desde los medicamentos hasta las pastillas para los mosquitos”, explicaron los empleados de Farmacia Actual.Sin embargo, los exponenciales incrementos que sufrieron algunos productos no operaron en desmedro de las ventas. En algunos supermercados las góndolas quedaron huérfanas, fruto de la elevada demanda, y eso pone en evidencia la molestia que los mosquitos representan durante el verano, más en un año como el que se va, en el cual hubo intensas lluvias y eso multiplicó la cantidad.Según Santiago Castro, estudiante avanzado de biología en la Universidad Nacional de Córdoba, los mosquitos tienen una vida breve, y cuando salen del huevo y pasar a ser larvas quedan muy sensibles a las temperaturas y las inclemencias del tiempo, y la humedad es una de las variables que aumenta las posibilidades de que sobrevivan. Por lo que, a mayor cantidad de lluvias, mayor humedad y, por consiguiente, mayor cantidad de mosquitos.“En Córdoba, a principios de año, sucedió algo similar: llovió mucho y hubo una inmensa cantidad de mosquitos; hubo fumigaciones en las calles inclusive”, agregó Castro. Un set de protecciónEntre todo el arsenal que existe disponible para combatir a los mosquitos, hay algunas piezas que no pierden vigencia. Una caja de espirales por 12 unidades vale alrededor de $13, lo que la convierte en la opción más económica.Una caja con 24 tabletas tiene un valor aproximado de $40, pero hay que sumarles otros $40 que cuesta el aparato correspondiente. Ambas opciones, generalmente, se usan de noche para dormir.Pero para cualquier momento del día el formato más utilizado es el repelente en aerosol o crema. En un supermercado de origen chileno el repelente en aerosol familiar de 165cm3, de envase anaranjado, cuesta $52 y el de alta duración, $70.En la versión cremosa, el repelente de 200 gramos está a $37 en el supermercado y el de 60 gramos, a $22 en una farmacia barrial.Sobre esto, los especialistas explican que existen dos grandes grupos de repelentes: los que utilizan sustancias químicas procesadas en el laboratorio como principio activo y aquellos que usan extractos naturales, entre los cuales sobresale el aceite de citronella.De ahí que hayan productos diseñados especialmente para niños, con una fórmula dermatológicamente testeada para salvaguardar el cutis de los más chiquitos en todos los sentidos. La raqueta eléctricaUna opción menos convencional y más controvertida es la raqueta, que se presenta como una posibilidad real para ahuyentar moscas y mosquitos.La diferencia es que, como funciona con electricidad, el encordado metálico mata a los insectos y no los repele, como el espiral o la tabletas, que propagan un aroma repulsivo para los mosquitos.En las casas de electrónica del centro mendocino se pueden conseguir por un monto que ronda los $200. Y en internet se ofrecen, en algunos sitios, a entre $80 y $120.


