Mendoza Lunes, 5 de febrero de 2018

Fernando Garrido, el español que vivió 62 días en el Aconcagua

Tiene 59 años. Su récord de permanencia en altura fue en 1985. Después de 32 años nadie lo superó. Hizo 37 veces cumbre en el Coloso de América y la siente como su montaña.

Fernando Garrido. Foto: Fernando Martínez / Diario UNO

Fernando Garrido es un español de 59 años quien en 1985 marcó en Aconcagua un récord único y mundial: vivió 62 días en la cumbre, a 6.959 metros de altura, algo poco compatible con la vida humana. Después de 32 años nadie ha superado ese tiempo."Ahí arriba cuesta todo: beber, comer y las condiciones eran muy duras. Estaba en la misma cumbre al lado de la cruz y salía una vez al día a buscar nieve, a hacer mis necesidades y a hablar por radio con mi novia que estaba en la ciudad, no había teléfonos satelitales en ese momento. Con eso iba pasando el día, pero todo el día dentro de la carpita, derritiendo un poco de nieve, intentando beber algo, intentando comer algo y haciendo pasar el tiempo porque no se está bien nunca ahí arriba", relató Garrido su vivencia en el techo de América.En el invierno de 1979 el andinista español visitó por primera vez Aconcagua con un amigo oriundo de Puente del Inca. En 1985 regresó con un objetivo claro, batir el record de permanencia en altura.

"Era joven, fue hace 32 años. Siempre me gustó mucho la altura, era mi especialidad y también mucho el tema en solitario, la montaña en solitario y en esa experiencia se juntaban las dos cosas", recordó Garrido.Siguió: "Cayó casualmente en mis manos el libro de quien tenía el record anteriormente, el francés Nicolás Jaeger, quien había estado 60 días en la cumbre del Huascarán, en Perú. Ese libro me lo leí y dije 'yo tengo que hacer algo parecido'".De esa forma logró el record que aún mantiene y le sirvió para su carrera: "El tema fue muy sonado mundialmente y me vino muy bien la palabra 'record' para conseguir sponsors durante 10 años para expediciones en el Himalaya".El español que ya tiene 37 cumbres de Aconcagua en su bitácora, contó: "A más de 6 mil metros la vida permanente es imposible. Estuve 62 días, pero podía haber estado más tiempo, y seguro que se estará en el futuro, pero nadie puede estar un año a 7 mil y menos a 8 mil metros de altura. Te vas degradando poco a poco, te vas estropeando porque hay una cuarta parte de oxigeno, apenas puedes comer, apenas puedes pensar. Ahí arriba perdí 17 kilos y me debilité muchísimo. Yo me la jugué hasta cierto punto, pero no quise jugármela más, ya con eso tuve suficiente".Ascenso y descenso Una de las preguntas recurrentes fue cómo hizo para alimentarse y vivir 62 días en la cumbre del Aconcagua: "Antes organicé una expedición con dos porteadores y mi novia. Estuvimos 2 meses subiendo todo el material".El momento de regresar fue muy difícil: "Bajé solo y como la noticia fue tan grande mundialmente hubo un periodista que subió hasta Berlín para hacerme la primera entrevista. Me ayudó a bajar porque estaba muy débil, tarde más de 20 horas, no me aguantaban las piernas. Llegue a Mulas aunque este campamento no existía. Estábamos en un refugio militar y fue la primera vez que me comí una ensalada después de 2 meses. Me tuvieron que llevar en mula al día siguiente porque no podía andar, tenía los pies congelados". Aconcagua, su montañaDesde aquel año a Fernando Garrido se lo ve siempre en el Coloso de América: "Para mí fue un poco mi montaña, no una montaña cualquiera, fue la primera y sigo viniendo"."Ahora vengo con grupos dos veces al año. Ya subí 37 veces a la cumbre después de que me quedé ahí arriba. Es parte del trabajo, pero muy agradable y es la montaña que me da de comer", sostuvo el andinista español.Contó que trabaja con una empresa con la cual ya tiene una relación amistosa, familiar, "me cuidan, y vengo todos los años muy a gusto, muy tranquilo, todo organizado. Es como un trabajo muy placentero con la seguridad que cuando hay un problema enseguida están allí. Vengo muy a gusto y ojalá me aguanten las piernas para seguir viniendo".

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