Moscú, 1 abril (AFP-NA) - Un coche cargado de explosivos estalló el jueves de madrugada y mató a dos personas en la convulsa república caucásica de Daguestán, agudizando la alerta en que
se encuentra Rusia después de que un grupo islamista reivindicase el doble atentado del metrode Moscú y amenazase con más.
El presidente ruso, Dimitri Medvedev, viajó por sorpresa a Daguestán para reunirse con losdirigentes de las regiones del Cáucaso ruso, Chechenia e Ingusetia incluidas. "La lista de medidas de lucha contra el terrorismo debe extenderse. No sólo deben ser máseficaces, sino duras, severas y preventivas", declaró poco después de su llegada a la capitaldaguestana, ajachkala. "Hay que castigar", agregó. Moscú se preparaba para oficiar los funerales de muchos de los 39 muertos en los dosatentados suicidas perpetrados el lunes en el metro, en un ambiente de gran nerviosismo al quetambién contribuyó el doble atentado que el miércoles mató a 10 personas -además de los doskamikazes- frente a una comisaría en Daguestán. En el último episodio de violencia, otras personas murieron en el distrito de Jasavurtski,también en Daguestán, cuando estalló su vehículo, aparentemente cargado de explosivos. "Según informaciones preliminares, el material explosivo transportado en el cocheestalló de forma accidental", informó la agencia de noticias rusa Interfax citando a unafuente de los servicios de seguridad. El miércoles, el grupo islamista "Emirato del Cáucaso", que lucha por imponer en el Cáucasoruso un Estado basado en la ley islámica, reivindicó el doble atentado suicida del metro enun mensaje de video realizado por su líder, Doku Umarov. El jefe islamista, al que las fuerzas de seguridad rusas han intentado matar en variasocasiones, afirmó haber ordenado personalmente el ataque del metro moscovita. Se trata de "una acción legítima de venganza por los continuos asesinatos de civiles en elCáucaso", afirmó Umarov en el video, divulgado en la página web kavkazcenter.com, utilizadafrecuentemente por los insurgentes. Rusia ha luchado durante años contra los rebeldes islamistas en las regiones musulmanas delnorte del Cáucaso, pero los atentados del lunes constituyen la primera irrupción en seis años deese conflicto en la capital rusa. Umarov, que utiliza el alias de Abu Usman, llamó el mes pasado a la "guerra santa" en todoel país; en el video, advirtió a los rusos que deben prepararse para más ataques. "Los habitantes de Rusia no van a seguir viendo tranquilamente por televisión lo que ocurreen el Cáucaso, mientras que nada les importa que haya abusos y crímenes cometidos por sus bandasdirigidas por (Vladimir) Putin", afirmó el rebelde. Según fuentes de la investigación citadas por el diario ruso Kommersant, las dos mujereskamikazes que perpetraron los atentados de Moscú llegaron a la capital en autobús procedentes de laciudad daguestana de Kizliar, la misma donde tuvo lugar el ataque contra la comisaría que mató a 12personas. El primer ministro ruso, Vladimir Putin, afirmó el miércoles que los atentados de Daguestánpodían estar relacionados con los del metro moscovita. La Fiscalía Federal decidió crear en Daguestán un "grupo permanente de investigación",formado por miembros de la ese organismo junto al ministro del Interior y los servicios especiales,para trabajar sobre "los crímenes particularmente graves y los crímenes terroristas". El resto del Cáucaso ruso también está bajo fuerte vigilancia. En Ingusetia, los servicios de inteligencia (FSB, ex KGB) decidieron ampliar la zona de"operaciones antiterroristas", según la agencia ITAR-TASS.


