Mendoza Domingo, 5 de agosto de 2018

Este año ya atendieron a 12 niños por aspirar "cosas raras"

En el Notti, en 2017 se extrajeron bolitas, plásticos, capuchones y frutos secos de las vías respiratorias de 18 menores. El maní es uno de los elementos más frecuentes

Alfileres, bolitas de acero, pedazos de plástico de cualquier tipo, capuchones y frutos secos. Esta es sólo una parte de la larga lista de objetos extraños que los niños de hasta 6 años aspiran y se les quedan en el tracto respiratorio, por lo general en un pulmón o en las cuerdas vocales.

Si bien esta situación no es muy frecuente, aumentaron los casos alrededor del 30% con relación al 2017, según los registros del hospital Notti.

Así, por año se presentan en promedio 18 casos y hasta ahora, en este primer semestre, ya se ha visto a 12 chicos que aspiraron algún objeto que, de quedarse pegado en las cuerdas vocales, puede llegar a ser mortal.

"Una cosa es la ingesta de un cuerpo extraño que pasa al tracto digestivo y otra cosa es la aspiración de un objeto y que va al aparato respiratorio. Por ejemplo, cuando un niño tiene un maní o algo en la boca y justo inspira, eso se va al pulmón, o queda atascado en las cuerdas vocales y es siempre grave", explicó Mauricio Otarola, neumonólogo pediatra del Notti, quien junto con los doctores Ana Lores y Eduardo Lemos son los encargados de aplicar técnicas endoscópicas muy minuciosas para extraer los cuerpos extraños que se aspiran. Cumplen con una guardia pasiva de 24 horas los 365 días del año.

También hay otro sector que cuenta con profesionales que sólo trabajan cuando hay ingesta de objetos que van al aparato digestivo. Son los que utilizan también técnicas endoscópicas para quitar del organismo desde pilas, monedas y alfileres hasta capuchones de lapiceras (esto sobre todo se ve en adolescentes).

Los casos más graves

El especialista explicó que hay situaciones más graves que otras. Por ejemplo si al pequeño se le mete un maní en un pulmón puede seguir respirando con el otro pulmón, y poder salvarse. "En estos casos nos da tiempo para proceder y sacárselo, pero si queda en las vía aérea alta y ocluye la respiración, es muy grave. Estos son los casos de los pacientes que han muerto", explicó.

En todos los casos, aclaró, "los maníes hay que sacarlos, por más que no obstruyan la respiración ya que pueden provocar neumonías o enfermedades inflamatorias, entre otras".

El médico aconsejó estar atentos cuando los niños comen, porque muchas veces se meten a la boca algo, se mueven y hasta pueden aspirar alimentos. "Lo que tienen que hacer es comer tranquilos, crearles un ambiente donde puedan comer sin apuros y fuera de peligro", dijo.

Otro de los consejos es que quienes estén al cuidado de los niños sepan hacer maniobras que les pueden salvar la vida, que es la maniobra de Heimlich, un procedimiento de primeros auxilios para desobstruir el conducto respiratorio. "Si está visible en la boca y fácil de quitar se lo puede intentar sacar pero si está muy adentro el error más grande es meter un dedo porque se introduce más y lo puede lastimar al niño", señaló.

Añadió que estas primeras prácticas "ayudan mucho siempre. Después, una vez que el chico está en la guardia, y pasa el peligro se hacen los procedimientos para extraer el objeto", explicó el profesional del Notti.

La técnica

Para extraer un objeto aspirado, lo primero que se hace es una broncoscopía con un elemento flexible para inspeccionar y localizar el cuerpo extraño. "Esto se hace con anestesia total, y luego se procede a intubarlo con el broncoscopio rígido, que se le mete por la boca o por la vía aérea y se acomoda, de tal manera que pueda luego visualizarse con una pequeña cámara. Una vez visto el objeto, enfocamos y lo sacamos con una pinza especial. Es una técnica que requiere de precisión y estar entrenado en esta técnica", contó Otarola.

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