Mendoza Domingo, 18 de febrero de 2018

Es médico y andinista y su desafío es hacer cumbre y bajar el Aconcagua en un día

El es Alejandro Morales Ciancio, cirujano de columna y montañista.

El primer contacto que el médico y andinista mendocino Alejandro Morales Ciancio tuvo con la montaña fue desde la casa de su abuela, en la Sexta Sección. Allí pasaba temporadas con sus primos hermanos y un día de la adolescencia, movidos por la curiosidad de esta etapa de la vida, decidieron aventurarse. Lo subieron, pero querían más: avanzaron por otros cerros, hasta llegar a pararse frente a los 6.962 metros de la montaña más alta de América. El Aconcagua los miraba impertérrito. Los primos no lo dudaron y decidieron que lo vencerían. Así lo hicieron, 4 veces. Ese fue el comienzo del amor de Morales Ciancio por el andinismo y lo que lo ha movido al desafío que por estas horas estará cumpliendo: subirlo y bajarlo -con dos compañeros- en 24 horas. En esta nota, el médico y escalador cuenta qué lo ha motivado para prepararse para superar esta prueba.

-¿Alguien ha podido subir el Aconcagua en este tiempo?

-Lo han hecho atletas profesionales. En 2014 lo hizo un catalán, Kilian Jornet, que tardó poco más de 12 horas y 49 minutos. Luego Karl Egloff rompió ese récord, en 2015: ascendió y descendió en 11 horas y 52 minutos. Ellos son profesionales. Los que vamos a hacer este intento ahora no lo somos. Somos tres personas que nos dedicamos a otras actividades.

Radiografía. Alejandro Morales Ciancio en su ámbito profesional. Por estas horas está intentando una proeza en el Aconcagua.

Radiografía. Alejandro Morales Ciancio en su ámbito profesional. Por estas horas está intentando una proeza en el Aconcagua.

-¿Qué tipo de entrenamiento hiciste para prepararte?

-­Yo corro en altura. De hecho participé en la organización de la carrera Kumen Aconcagua Ultra Trail, que se realizó el 11 de febrero. Mi tarea era correr detrás del último participante y verificar que no quedara ninguno en el camino y que todos estuvieran bien. Este ha sido mi entrenamiento básico: correr en montaña. Con las personas con las que ascenderemos hemos tenido el mismo entrenador que nos prepara para correr en altura, que es distinto a otro tipo de running. El jueves pasado fuimos hasta Plaza de Mulas y luego hasta Berlín, para hacer la previa. Posteriormente fue la carrera, en la que participo en la organización de lo que se llama El Circuito de Altura, que es desde Horcones hasta Plaza Francia.

-¿Participaste en la carrera como médico?

-No, lo hago como corredor. Además hay médicos especializados en altura, que están dentro de la organización. Ellos se dedican profesionalmente a esto. Son los que participan en los rescates.

-¿Nunca te llamó la atención la medicina de altura?

-Cuando estaba estudiando en la universidad sí. Seguramente si me hubiera quedado en Mendoza quizás habría terminado siendo médico de altura. Pero después me incliné por la traumatología.

Cirujano de columna. El doctor Morales Ciancio tiene una importante trayectoria.

Cirujano de columna. El doctor Morales Ciancio tiene una importante trayectoria.

-¿Cómo surgió en tu vida esta pasión por la montaña?

-A los 18 años, cuando empecé a estudiar medicina, arranqué haciendo andinismo con mis primos. Somos una familia de ascendencia italiana, somos muchísimos primos hermanos. Vivíamos con mi abuela en la Sexta Sección, y desde ahí mirábamos el cerro Arco. Dijimos: "Un día vamos a subir este cerro". Y lo hicimos. Teníamos 17 años. Nos gustó y empezamos a proponernos diferentes desafíos: cerros de la precordillera, después de la cordillera, alta montaña e hicimos las primeras cumbres en el Aconcagua, al que subimos cuatro veces. En esa época yo laburaba como porteador en el cerro. Subía en el verano y llevaba las mochilas de los andinistas a diferentes campamentos. Así quedé vinculado. Después me fui al exterior, estuve 8 años afuera, 4 años haciendo la residencia en Mar del Plata y 4 más entre París y Londres, formándome como traumatólogo y especialista en cirugía de columna, y el andinismo quedó en suspenso.

-¿Cómo regresaste al andinismo?

-Cuando nos restablecimos en Mendoza mi esposa y yo, volví a entrenar. La vuelta más significativa fue con la carrera que corrí el año pasado por primera vez. Desde ese momento, he tenido la idea de realizar este desafío de hacer cumbre y bajar en 24 horas. Encontré dos amigos que tenían las mismas ganas, y si todo va bien este fin de semana -por la madrugada de hoy- se concretará.

-¿Extrañaste practicar este deporte cuando estuviste en el exterior?

-Al principio, cuando estaba haciendo la residencia en Mar del Plata, corría en calle, en Mardel no te queda más remedio que hacerlo así. Después, cuando me fui a París, a hacer la formación superespecializada, no tenía tiempo. No corrí nunca por la carga de trabajo que tenía. Ya en Londres y como médico de planta, comencé de nuevo a correr, retomé de a poco la actividad física. Después en Mendoza, pensé que no me iba a volver a llamar la atención. Pero cuando volví a participar en la carrera, me picó nuevamente el bichito del andinismo.

Distinguido. En 2017 el doctor Morales Ciancio fue homenajeado en la Legislatura. Lo acompañó su familia.

Distinguido. En 2017 el doctor Morales Ciancio fue homenajeado en la Legislatura. Lo acompañó su familia.

-¿Por qué volviste a vivir a Argentina?

-Hasta que fuimos a Londres, con mi esposa, estábamos pensando en la etapa de formación. Superconcentrados en formarnos, prepararnos y demás. Pero ya allí, ingresamos como médicos de planta y ya teníamos otra visión. Empezamos a pensar dónde íbamos a echar raíces, dónde queríamos criar a nuestros hijos y fue allí cuando decidimos volvernos a Mendoza. Ya van a hacer 9 años que volvimos. Es la edad de mi hijo mayor, Gabriel. La más chiquita se llama Julieta y tiene 7 años.

-¿Estás conforme de haber tomado esta decisión?

-Sí, superconforme, sobre todo por la familia. Eso siempre es positivo. Tenemos un modo de relacionarnos con los amigos y con los primos. La parte humana es más superior acá que en el Norte.

-Mucha gente que ha vivido en el exterior coincide en esto.

-Es que es distinta la forma de generar vínculos. No se trata de que sean más fríos o no, sino es el modo de relacionarse lo diferente. En Londres, por ejemplo, nunca hubiera encontrado dos tipos que hubiesen querido subir el Aconcagua en el día. No cruzábamos información con el grupo de entrenamiento. Llegábamos, nos dábamos la mano, nos decíamos "buenos días", salíamos, corríamos juntos y volvíamos.

-¿Cómo conociste a tus compañeros de ascenso?

-En el grupo de entrenamiento de running. Cuando yo volví a Mendoza pesaba 106 kilos, había subido mucho de peso, porque cambié la dieta, me estresé y no hice más actividad física. En resumen: dejé de correr y comencé a comer. Cuando volví adelgacé por el entrenamiento y hace poquito terminé de tirar la ropa de esa etapa de mi vida. El hecho de comenzar a entrenar acá me llevó a conocer gente de este ambiente e hice nuevos amigos. Estas dos personas no son ni siquiera de mi grupo, son de otros grupos, con los que además de correr, charlamos y compartimos un montón de cosas.

-¿Qué es lo que mueve a una persona a hacer andinismo?

-Todos tenemos distintos objetivos. Lo que creo que es común a quienes practicamos este deporte es la superación. El hecho de vencer circunstancias, obstáculos, barreras y llegar a la cima. A algunos les gusta mucho más la parte del paisaje, de la vista, pero con todos los que he hablado, la superación es lo que más nos mueve. Al fin de cuentas, lo que hacés es vencer algo muy complicado y seguir adelante.

-¿Y la atracción de este desafío en particular?

-Es la de volver a hacer lo que hacíamos antes, básicamente, hacer cumbre en el Aconcagua, pero de manera distinta, más rápida. Si se llega a dar, voy a sentir que he podido materializar todo el esfuerzo para lograrlo. Es sacrificado el entrenamiento porque hay que subir cerros previamente, dejar a la familia y también invertir económicamente.

-¿En qué crees que se relacionan el andinismo y la medicina?

-Si tienen algún punto en común, creo que es el que tiene que ver con alcanzar y superar obstáculos que parecen, en un principio, muy difíciles. Ese sería para mí el resumen de mis dos pasiones.

Kumen Ultra Trail, su primera meta cumplida

El entrenamiento para que Alejandro Morales Ciancio pudiera hoy cumplir con el desafío de alcanzar la cima del cerro más alto de América y descenderlo en 24 horas comenzó con la organización de la carrera de altura Kumen Aconcagua Ultra Trail, que se realizó el pasado 11 de febrero. Se trata de un desafío particular para quienes realizan running, porque implica mejores condiciones físicas y más entrenamiento que el que exige el atletismo convencional.

En el portal digital de la Kumen Aconcagua Ultra Train se describe la actividad como una competencia internacional de gran esfuerzo. Con un exigente circuito trazado, con el marco del cerro Aconcagua y una altimetría que puede llegar a superar 4.500 metros sobre el nivel del mar, la organización asegura que la Kumen Aconcagua Ultra Trail se convertirá en uno de los íconos del deporte a nivel mundial.

Esta prueba deportiva ha sido orientada a corredores de trailruninng de todo el mundo, con certificación del ITRA (International Trail-runinng Association) y contó con tres distancias, acordes a los niveles de los distintos corredores.

Los circuitos fueron de 15 kilómetros (principiantes), 35 kilómetros (nivel medio) y la categoría ultra trail, de 70 kilómetros con puntaje oficial del ITRA.

Los organizadores describieron el contexto de la competencia como "el imponente cerro Aconcagua y la cordillera mendocina con sus maravillosos paisajes".

Su perfil

Superar las pruebas. Egresó de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Cuyo. Hizo la residencia médica en Traumatología en el Hospital Privado de Comunidad, en Mar del Plata. Realizó la formación específica en columna en el Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez (escoliosis infantil). Luego completó su formación en París en los hospitales San Vicente de Paul y Beaujon.

En Londres se desempeñó en la Unidad de Columna de Guy's & St Thomas' NHS Trust. En la actualidad, además de trabajar en el Notti y en el Hospital Español es docente de cirugías de columna en Latinoamérica.

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