La de María Marta Vila (33) es una historia de búsqueda y encuentro. Halló en Alvear a Regina Josefa Altamira (56), quien podría ser su progenitora. Murió este miércoles. Compartieron fotos y hay parecidos. Aún no se conoce el resultado del examen d

Es adoptada, buscaba a su madre, creyó encontrarla en General Alvear pero la muerte se la llevó

Por UNO

Por Leonardo Otamendi

La muerte se llevó a Regina Josefa Altamira (56). Estaba muy enferma e internada en General Alvear. Tuvo un bebé cuando tenía 24 años pero su madre decidió entregarlo en adopción. Por otro lado, María Marta Vila, de 33 años, se enteró hace tres años que era adoptada y comenzó a buscar sus orígenes. Ambas historias se cruzaron.

La joven es alvearense pero vive en La Plata. Abrió un perfil en Facebook y lo bautizó “Busco Mi Historia”. Quería saber de donde venía, quienes eran sus padres, sus familiares, sus raíces.

El cuñado de Regina dio con este perfil de la red social y se puso en contacto con María Marta. También tomaron conocimiento legisladores de Mendoza y ayudaron a la joven.

María Marta consideró que puede haber encontrado a su madre, porque en las fotos de Regina de su juventud encontró parecidos físicos con ella. De todos modos, recurrió a la ciencia y tomaron muestras de ADN de ambas para que sean cotejadas en el laboratorio INGEN de La Plata.

Los resultados de esos exámenes no están listos, pero cuando pronto lo estarán. Allí se enterará María Marta si la mujer tan enferma que conoció hace 15 días era su madre, aunque ya no esté.

En su muro de Facebook publicó este miércoles, cuando falleció Regina: “Lamentablemente Regina no resistió y pasada media mañana dejó de existir. Con tan solo 56 jóvenes años se despidió de todos. De quién la buscaba desesperadamente. Incluso de mi”.

En algunos días la joven sabrá con una certeza del 99,9 por ciento si la mujer que murió era su madre. Aunque lamentará su pérdida, porque después de buscarla durante años la encontró pero la muerte se la llevó, tendrá la experiencia de conocerla. También tendrá hermanos, nuevos para ella, otra familia, además de la adoptiva. Y sobre todo su alma sentirá la satisfacción de saber que encontró lo que tanto buscaba. Si el cotejo de ADN comprueba que no tenían parentesco, María continuará su búsqueda, como lo hizo hasta ahora, con determinación y esperanza.