Marianela Melía, una linda morocha de 19 años se convirtió en la nueva reina departamental de la Vendimia de San Rafael, al imponerse en reñida votación a quien resultó virreina, la representante de Rama Caída.
La representante del distrito de La Llave se quedó con la corona tras el espectáculo "Camino de Esperanza" realizado en el anfiteatro y una definición que primero tuvo un empate y luego se resolvió por un sólo voto. Fotos.
En una reñida elección, Marianela Melía fue coronada como la nueva Reina de la Vendimia de San Rafael

Marianela tiene 19 años, mide 1,71 metros y estudia el primer año de la Licenciatura en Lengua y Literatura.
El recuento final terminó en empate con 33 votos para Marianela y 33 para Paula Felipe de Rama Caída, por lo que se fue a un desempate de 9 votos por sorteo que finalmente favoreció a Marianela por 5 a 4.
Al finalizar espectáculo de la fiesta de la Vendimia de San Rafael en el anfiteatro griego Chacho Santa Cruz, denominado "Camino de Esperanza". Las hinchadas se hicieron sentir en las tribunas.
El clima volvió a ser protagonista. El mal tiempo que había suspendido la fiesta el 15 pasado, amagó primero con nubes, luego se despejó por el viento y más tarde descargó algunas gotas hasta convertirse en lluvia copiosa.
Entre las autoridades están presentes el intendente y funcionarios y parte del gabinete de Paco Pérez, que no pudo asistir por un problema de salud.
Un camino de emocionesEl espectáculo tuvo mucha emoción, la que puede dar una historia real, ya que el guión de esta fiesta se basó en la experiencia de vida de una pareja de españoles que inmigró a Argentina y recaló en San Rafael.
Corría el año 1951 en un cortijo de la región de Albuñol, en Andalucía, cuando la pareja compuesta por Francisco Fernández (29) y Ana López (25), junto con su hijo Antonio, compraron una falsa carta de llamada (ofrecimiento laboral) para viajar a Rama Caída para trabajar en una finca.
Hijos de agricultores, acostumbrados al trabajo sobre la tierra, aprovecharon la supuesta ocasión, armaron un baúl con sus pertenencias y se embarcaron en el puerto de Cádiz para escapar de las consecuencias del enfrentamiento entre franquistas y republicanos.
En el largo viaje se enfermó Antonio, sin embargo este problema no los acobardó y al llegar a Buenos Aires emprendieron en tren otro viaje demoledor hasta la capital de Mendoza. Allí, sin plata en los bolsillos, debieron vender unas botellas de licor para comprar pasajes a Rama Caída.
Así llegaron al distrito, pero nadie los esperaba. Se suponía que Agustín Rodríguez, el que firmó la carta de llamada, los iba a ir a buscar.
Perdidos en un lugar desconocido que recién empezaba a poblarse vivieron tres días en la estación hasta que Rodríguez –alguien le avisó– apareció y sin decirles que él no fue el autor de la llamada los hospedó.
Como Agustín no necesitaba personal para cultivar la vid en sus tierras, un tercer hombre se presentó y les ofreció ser contratistas de otra finca cercana. El contrato fue abusivo, Paco y Ana debían sembrar la vid y la paga sería la producción de la planta durante los primeros 4 años, algo que nunca ocurrió porque la uva empezó a asomar tras tres años.
FUENTE: Diario UNO San Rafael
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