En un artículo del diario Tiempo de San Juan, que promete generar una harta polémica, se asegura que el cerro Aconcagua pertenecía a esa provincia pero que pasó a Mendoza por su "afán imperial".
Un diario de la vecina provincia asegura que el pico más alto de América pertencía a los sanjuaninos, pero que en la década del 30 se corrieron las coordenadas del cerro. Incluso así lo reconoció el gobernador Gioja
En San Juan dicen que el Aconcagua es de Mendoza por su "afán imperial"
A continuación, el texto completo de la periodista Viviana Pastor.
-¿Sabía usted que era sanjuanino el Aconcagua, Gobernador?
-¡Claro! Lo definieron no hace mucho, entregando sólo las aguas que escurren de la ladera Norte- respondía José Luis Gioja, con pesar en su voz.
La charla entre la periodista y el mandatario sanjuanino fue durante uno de los cruces de los Andes realizados por el Gobierno, mientras las mulas iban paso a paso justo frente al coloso de piedra.
Pocos sanjuaninos saben que el pico mayor de América, 6.962 metros sobre el nivel del mar, fue hasta 1934 territorio de San Juan.
Mucha agua habría de bajar desde esos picos nevados para que la Provincia definiera sus límites.
Pedro Pascual Ramírez, ingeniero, investigador, periodista y director del diario “San Juan”, escribió entre 1907 y 1910, “Etimología de los nombres indígenas y lugares de San Juan: Aconcahua (SIC), Calingasta, altura 7.000 metros, el pico más elevado de Los Andes”. Ubicándolo claramente dentro del departamento sanjuanino.
En la publicación del Primer Censo Agrícola de la Provincia, de 1930, señalaban: “Ocurre en esta Provincia que la cordillera divisoria con la República de Chile no corresponde a la línea de las más altas cumbres, ésta se encuentra enclavada dentro del territorio de la provincia, y es así como el gigantesco Aconcagua de 7.030 metros sobre el nivel del mar, la montaña más elevada del mundo después de algunos picos del Himalaya, tiene su vertiente Norte en San Juan, como lo están también integralmente las cumbres del Mercedario, de 6.455 msnm; Ansilta, 5.760; Olivares, 6.215; Conconta, 5.310; y Colangui (SIC), 5.230 msnm”.
En “Paisajes y figuras de San Juan”, publicado en 1933, Juan Pablo Echagüe escribía: “… en su río impetuoso que nace a 4.500 metros de altura sobre las nevadas cumbres del Aconcagua, y se desempeña bravío por entre riscos y vertientes, viniendo de nuevo a rondar amenazante la ciudad…”. Es parte de su leyenda sobre las inundaciones recurrentes que tenía la Provincia en esos años y cuyo “culpable” era el vengativo Aconcagua sanjuanino.
Tal vez el más reconocido de los historiadores locales, Horacio Videla, en su “Historia de San Juan”, realiza una minuciosa novela de los acontecimientos que llevaron a que Mendoza reclamara el corrimiento de límites y cómo San Juan perdió esa pulseada, quedando el mayor pico de América en tierra mendocina.
“Las aspiraciones mendocinas en una magnitud que nunca tuvieron, han salido a la luz con sólo un año de anterioridad al unilateral y expeditivo proyecto de ley presentado en Diputados en 1933 que no tuvo ninguna sanción, publicado en 1934 en el atlas del Instituto Geográfico Militar, que rectificó los límites de su antecesor el Instituto Geográfico Argentino, por sí y ante sí, so pretexto de que ‘requeridos ambos gobiernos provinciales sobre sus antecedentes, el Gobierno de San Juan no envió ninguno’”.
Videla denunció que el Instituto había actuado “sigilosamente” en el tema desde 1932, y que ese estudio de nuevos límites estuvo a cargo de un ingeniero, Roberto Guevara, mendocino contratado por el gobierno de esa provincia. “En perjuicio de los derechos de San Juan, contra los antecedentes técnicos y militares de esa respetable institución, so pretexto de que la Provincia no envió antecedentes que se le habían solicitado o que no se le solicitaron”, sugirió Videla.
Elogió el historiador sanjuanino la defensa de San Juan que hizo el entonces interventor militar de la provincia, Juan Jones. Ese año, asumiría el mandato constitucional Juan Maurín, a quien el entonces gobernador de Mendoza, Guillermo Cano, invitaría a suscribir al nuevo límite interprovincial bajo el argumento de tratarse de “unos pocos kilómetros cuadrados de tierra de escaso valor económico, que por igual quedarían bajo una misma soberanía argentina”.
El mismo autor, Videla, era entonces diputado provincial y Maurín les responde a los mendocinos que era un tema a resolver. Pasaron varios años sin novedades hasta que en 1959, durante la gobernación de Américo García, se nombró una comisión para definir el tema limítrofe, en la que también fue comisionado Videla, y según su análisis los mendocinos boicotearon esta vía de solución.
En 1961, Videla renunció al cargo en esa comisión ya que mientras él sugería que el pleito se defina en el Congreso Nacional, las provincias acordaron un arbitraje jurídico. Entre sus argumentos, en su carta de renuncia, cargó sobre el Instituto Geográfico Militar, “organismo que prejuzgó contra San Juan, cercenando despiadadamente su territorio por todos sus contornos, sin haber recibido sus alegatos”.
El mismo año, el historiador declamaba: “Encontrar quien haga a San Juan la justicia que a todas luces le asiste, es la gran encrucijada del camino en el momento”. Nadie apareció como justiciero.
Finalmente, el 25 de junio de 1966, cuando era gobernador Leopoldo Bravo, las provincias de San Juan y de Mendoza suscribieron un acuerdo interprovincial de límites, que dejó delimitada toda la frontera entre ambas provincias, tal como está hasta el momento. El límite fue fijado mediante la ley nacional N° 22.200 dictada por el gobierno militar y publicada en el boletín oficial el 27 de marzo de 1980. Todo el Aconcagua quedó en Mendoza.
“Mendoza presionó con afán imperial”
El profesor de Historia Edgardo Mendoza, analizó el reclamo de la vecina provincia, 80 años después. “Estamos hablando de un accidente natural, donde supuestamente la mitad del accidente es para una de las partes la otra mitad para la otra, por ejemplo en la provincia el límite entre Albardón y Chimbas es el río San Juan, entre Uruguay y Argentina lo es el Río de la Plata que se divide en dos. En el mundo es así, los Pirineos una parte es para España y otra para Francia, los grandes lagos quedaron una parte para Canadá y otra para Estados Unidos. Salvo con el Aconcagua, que no fue así”.
“Mendoza presionó con ese afán imperial que tiene y se quedó con todo el Aconcagua, con las cuatro paredes, es un absurdo desde todo punto de vista. Están los responsables que firmaron, vaya a saber si habrán recibido presiones porque desde el siglo XIX se sabía que era el pico más alto de América y lo que eso podía redituar”, dijo.
Agregó que la provincia vecina corrió la frontera 12 kilómetros después de la pared Norte del Aconcagua y quedó todo para esa provincia. “El acuerdo habla mal de los sanjuaninos que firmaron en ese momento porque fue una agachada muy grande, cuando tenían todos los elementos históricos para ganarlo”, señaló.
“Es una toda una ironía porque el Aconcagua no lo ves bien desde Mendoza, la vista está de este lado, desde el puente de Sorocoyanse es la más bella, allí se ve como no se ve desde ningún lado. Así que quien quiere ver bien el Aconcagua tiene que venir San Juan”, aseguró Mendoza.
