Los frigoríficos reconocieron que hubo una baja de entre 10 y 15% del precio "en gancho"pero se excusaron: "El incremento de los costos, la baja producción y la caída del consumo" imposibilitaron trasladar la baja al mostrador.

En marzo la carne bajó, pero el efecto no llegó al bolsillo del consumidor

Por UNO

En Febrero el ministro de Economía, Amado Boudou, dijo

que el precio de la carne iba a bajar en marzo. Y bajó. Pero los consumidores ni se

enterararon.

En los últimos 15 días el precio de la carne "en gancho" disminuyó entre un 8 y un 10 por

ciento luego de haber aumentado más de un 50 por ciento en los últimos 3 meses. Según argumentan

los frigoríficos, por culpa del "incremento de los costos, la baja producción y la caída del

consumo" nadie ha notado la merma en el precio.

"Cuando hay poco es caro, es la ley de la oferta y la demanda. Cada vez somos más argentinos

y cada vez producimos menos ganado por que no hay incentivos a la producción y el empresario

termina volcándose a la agricultura que es mucho más rentable", dijo José De Carolis, presidente de

la cámara de Matarifes de la provincia.

A comienzos de este año la carne comenzó una escalada de precios que partió desde los $8.5 "

en gancho" hasta los $13. Actualmente bajo a 12 pesos produciendo una pequeña baja en el precio

final que pasó en el caso de la blanda de segunda, desde los $30 a los $28 aproximadamente,, o

desde los $26 a los $24 en el caso del asado.

Esta baja se debe, según De Carolis, a un fuerte incremento de precios que se produjo en los

subproductos (cuero, grasa y achuras) lo que acomodó el precio de los demás cortes.

"Los subproductos han aumentado un 80 por ciento lo que eleva el recupero que tiene el

productor, posibilitando la baja de la carne. De cualquier manera la baja ha sido casi

imperceptible para el consumidor", aseguró De Carolis.

José Rizzo, representante de la Cámara de expendedores de carne, aseguró que el fuerte

incremento de los costos del minorista hace que la baja no sea percibida por el consumidor.

"Subieron el combustible, la luz para las empresas aumento cerca de un 50 por ciento y los

alquileres ahora son indexables por lo que los comerciantes no pueden afrontar los costos.

Paralelamente el consumo cayó cerca de un 40 por ciento", aseguró Rizzo quien agregó que la gente

se volcó a el cerdo y el pollo, lo que provocó una suba aun mayor es esas carnes aunque requiere de

menos cuidados y costos.

 

El cierre a las exportaciones

Poco después del anuncio de Boudou se anunció un cierre en las exportaciones para poder

forzar albaja en el precio.

"El cierre de las exportaciones sólo logró frenar la suba de los

precios. Al haber tan poca producción y con las fronteras cerradas, la producción se volcó al

mercado interno estabilizando el precio, pero nada más", aseguró José De Carolis quien adelantó que

si la falta de incentivo a la producción sigue como hasta ahora el precio seguirá subiendo. "En los

últimos 30 años hemos pasado de tener 65 millones de cabezas a 48, pero cada vez somos más

argentinos que queremos comer carne".