Por Javier Cusimanocusimano.javier@diariouno.net.ar
Miles de fieles católicos se congregaron en el teatro griego Frank Romero Day para orar en comunidad. El guión estuvo orientado a alumbrar la conciencia de los jóvenes ante desafíos que plantea el mundo. Galería de fotos.
En la Fiesta Diocesana se hizo un llamado a vivir con alegría

Con el sol brillando a pleno y ninguna nube haciendo sombra, se vivió ayer la gran fiesta de la Iglesia mendocina, en el teatro griego Frank Romero Day. Como sucede cada octubre desde hace 80 años, los seguidores de la Virgen del Rosario, patrona de Mendoza, se unieron una vez más para orar en comunidad en una nueva edición de la Fiesta Diocesana.
Cerca de 5.000 personas representando a diferentes decanatos se plegaron con banderas, pancartas, remeras y pañuelos de distintos colores para asistir a la celebración católica, que esta vez tuvo por lema “Con María llevamos la alegría del Evangelio”, frase que estuvo acompañada una y otra vez del mensaje “Sólo con Jesús nace y renace la alegría”, propuesto por el papa Francisco en la primera exhortación apostólica de su pontificado.
El acto central comenzó a las 14, sin embargo desde las 11 cientos de jóvenes se congregaron en el parque General San Martín para realizar actividades lúdicas y luego peregrinar en conjunto hasta el piedemonte. Ahí los esperaba un sencillo despliegue escenográfico acompañado de coros y músicos en vivo.
Con un discurso orientado exclusivamente a la conciencia de las nuevas generaciones, los animadores del evento leyeron un guión que habló sobre “los falsos paraísos de las adicciones”, con una clara posición en contra de la despenalización del consumo de drogas, que ya no es castigado por la Justicia de Mendoza.
También se hizo referencia a la violencia intrafamilar, a las situaciones de marginación social y a la pobreza que genera la competencia económica, a la vez que actores representaban distintos cuadros que tenían como gran protagonista a Santiago Apóstol ilustrado por un muñeco animado de gran escala.
El espectáculo anterior a la celebración de la misa contó con testimonios de miembros de la comunidad boliviana y vecinos del bajo Godoy Cruz, entre otros. Se hizo alusión a la importancia del cuidado del agua y de la necesidad de un desarrollo sustentable.
Como viene pasando desde hace algunos años la convocatoria no contó con la presencia de figuras de la política, pese a la cercanía de un año electoral. El mismo discurso de el arzobispo Carlos María Franzini durante la homilía trató de no rozarse con los problemas que aquejan a la sociedad, centrándose en aspectos espirituales y culturales de la comunidad.
Los espectadores acompañaron con aplausos y gritos cada una de las secuencias ensayadas. Finalmente y luego de la procesión de la imagen de Nuestra Señora del Rosario hasta un lugar en lo alto, los sacerdotes reunidos en un palco junto al público se acercaron hasta el altar para la celebración de la eucaristía.