Siguiendo el ejemplo de sus mayores del Club de Leones, los jóvenes se suman con servicios comunitarios. Hacen distintas acciones por los demás.

El solidario Club Leo recobra vida en Tupungato después de dejar de funcionar en los ´90

Por UNO

Por Alejandra [email protected]

La mayoría de ellos atesora entre sus mejores recuerdos el ver a sus padres trabajando junto con el resto de los Leones para donar juguetes o golosinas en una escuela, o confeccionando ropa de cama y abrigos para los abuelos del asilo. El mejor ejemplo que les han dado es el del servicio, y por eso, junto con otros jóvenes con la misma buena voluntad, decidieron poner en marcha nuevamente al Club Leo de esta ciudad, para prestar su ayuda.

“Lo más lindo es el compañerismo. Unirnos para planear algo que queremos lograr. La mayoría hemos visto a nuestros padres hacerlo y es como si lo lleváramos adentro”, contó Giuliana Romagnoli (16). Ella es miembro de este grupo de voluntarios, “Alegría”, en honor al nombre del primer y único Club Leo que hubo en la localidad, y que dejó de funcionar en los ’90. Varios de los miembros de entonces son hoy los referentes del Club de Leones local.

“Buscamos que puedan ir capacitándose para ser los futuros líderes o dirigentes que necesita nuestra sociedad”, explicó Jorge Omar Quiroga, “león gobernador” del Distrito O1, al que pertenece Mendoza.

Desde que surgió la idea de reunirse, a fines de 2013, estos jóvenes no han parado de proyectar actividades con la comunidad: confeccionaron bastones de cuatro patas para donarles a los abuelos del asilo de ancianos –con quienes compartieron charlas y una mediatarde– y celebraron junto con los niños del comedor Lupita en Reyes, llevándoles juguetes y regalos, vestidos de payasos.

Ahora pintan grandes tachos de basura con frases que promueven el cuidado del ambiente y que ubicarán en el acceso al Cristo Rey, sobre la ruta 86. “Ahí vimos mucha basura y botellas, y como los fines de semana se junta  gente y no hay dónde tirar, residuos creímos que hacían falta”, explicó Matías Lloret (20).

Más allá de los planes comunitarios, entre los que se encuentra un torneo de ping pong para recaudar fondos y comprarles útiles a niños que los necesiten, el Club Leo apuesta también a una formalidad como institución. “Queremos que nos conozcan y que se sume el que quiera colaborar. El objetivo es que seamos más”, agregó Magdalena (14), que aprendió gracias al ejemplo familiar. 

En acción

El origen. El Club Leo nace en los Clubes de Leones de distintas partes del mundo. Contiene a personas de 8 a 30 años.

Alegría, los únicos. El Club Alegría de Tupungato tiene un antecedente que se remonta a mediados de los ´80, que funcionó sólo algunos años. Hoy son los únicos jóvenes Leones del Valle de Uco.

Órden. El Club Leo nombra autoridades y sólo “para organizarnos, todos juntos tomamos decisiones”.