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“La matemática que enseñamos así no va”. La sentencia es de Adrián Paenza, quien supo brillar y ser conocido en el periodismo deportivo del futbol nacional y que hace más de 10 años demuestra con sus programas por la Televisión Pública y el canal Encuentro cómo la matemática puede ser algo entretenido y apasionante a partir de una enseñanza lúdica y didáctica.
Sin vueltas, el experto que desde hace 30 años enseña esta ciencia concluyó: “El rechazo que hubo hacia la matemática fue un signo de salud”.
Lo dijo esta semana, cuando pasó por Mendoza, de gira nacional, donde grabó una emisión de su programa Alterados x Pi, en una escuela de Luján y en la Sala Circular del Julio Le Parc. Allí montó toda la escenografía ante el público que no se perdió de participar en el encuentro.
Consultado por su último libro, La puerta equivocada, trajo a colación esa publicación para resaltar que en la Argentina se eligió la peor forma para enseñar la tan necesaria ciencia de las matemáticas.
“Hay que enseñar otra cosa y de otra manera. Tampoco soy yo quien sabe cómo pero intenté una manera y es lo que estamos haciendo”, dijo.
Obsesivo con argumentar al detalle, Paenza reconoció que “es complicado buscar una forma nueva de enseñarla porque cualquier cambio, al estar acostumbrados a vivir de una manera, para los docentes es una zona de confort y se transforma en un problema”.
Ejemplificó para hacerse explicar: “Yo nací en la era analógica y ahora estamos en la digital. Hay que adaptar todo, el sistema educativo y los docentes también. No se les puede decir a los chicos paren de crecer durante cinco años hasta que preparemos a los docentes. Cuando los docentes no pueden, hay que cambiar el tipo de educación”.
Ahondando en la forma en que se ja enseñado la materia indicó: “No es que lo que hemos visto no sea matemática pero son tecnicismos, que no es la manera de seducir”.
Recalcó que “la matemática tiene costados lúdicos extraordinarios, tiene una rama que se llama teoría de juegos, que los chicos quieren jugar y que les muestra a ellos cómo divertirse y aprender”.
Y se lamentó: “En cambio, los torturamos con las tablas de multiplicar, que no es que no se usen pero hoy nadie multiplica haciendo la cuenta a mano, todos usamos calculadora. Los chicos ven que los adultos hacemos una cosa que a ellos no le dejamos hacer y no son tontos”.
“Por eso creo –reafirmó– que el rechazo que hubo hacia la matemática fue un síntoma de salud. El rechazo que produce en algún punto es razonable porque a uno le dan respuestas a preguntas que no se hizo”.
Con oportuna ironía comparó: “Si a un adulto como usted le empiezo a contar cómo se juntan estampillas de Tailandia, usted se queda dos minutos por respeto y después se levanta y se va. Con la matemática el chico se tiene que quedar todos los días, anotar, estudiar en la casa, sufrir con eso porque le toman prueba y después les preguntan a los padres: ‘¿Y esto para qué me sirve?’ Y los padres tampoco saben y le dicen ‘lo vas a saber más adelante’”.
La ciencia argentina para arribaSin fanatismo pero comprometido con el mundo K a partir de la vivencia personal, Adrián Paenza no dudó en afirmar que “el momento de la ciencia en el país es muy auspicioso”.
“Yo creí que no iba a vivir esto porque nosotros formábamos los científicos y los eyectábamos del sistema pero ahora hay un montón de gente que quiere volver y extranjeros que quieren venir a la Argentina”.
Celebró que hoy exista un Ministerio de Ciencia y Tecnología y dejó en claro que eso tiene mucho que ver con la recuperación de la actividad.
Sin dudarlo le dio el crédito al ex presidente Néstor Kirchner por este giro: “Me llamó y me dijo, ‘juntame a los científicos, unos 10 o 15 porque quiero hablar con ellos’. A él le interesaba esto y de hecho el lanzamiento del satélite Arsat lo demuestra y gracias a Kirchner se salvó una órbita muy importante para el país”.
Socializar el conocimientoEnemigo de la educación privilegiada, Adrián Paenza aseguró que sus proyectos de utilizar los medios para hablar de ciencia y matemáticas son parte de su idea de que “hay que socializar el conocimiento y este es medio para hacerlo”.
Contó que su necesidad de hacerlo partió además de que no existían contenidos televisivos sobre matemática o ciencia en castellano.Señaló que el avance de la tecnología y las grillas televisivas han permitido abrir espacios donde antes no había para este tipo de contenidos .
Remarcó que “no puede ser que yo tenga acceso y otra persona por su poder adquisitivo no pueda tenerlo. La educación no puede ser privada, tiene que ser pública, gratuita y obligatoria de manera tal que todos tengamos las mismas oportunidades”.
Entonces finalizó: “Así como hay un ‘nunca más’ tiene que haber un ‘nunca menos’, y creo que el conocimiento tiene que estar socializado, al alcance de todo el mundo. No pretendo que todos salgan matemáticos pero sí ofrecer ese conocimiento, cada uno elegirá después”.

