Por Enrique Pfaabepfaab@diariouno.net.ar
El placero del Paseo de la Patria dijo que fue eso lo que les exhibió a un grupo de skaters que lo habían amenazado.
El placero de San Martín se defiende: “Era un revólver de juguete de mi nieto”
Felipe Germán Segovia tiene 65 años y hace 42 que trabaja en la Municipalidad de San Martín. En esas cuatro décadas de trabajo fue un empleado más. Pero la semana pasada su cara apareció en todos lados. Blandía un revólver, amenazando a unos skaters que se negaban a abandonar el Paseo de la Patria, la coqueta y nueva plaza seca departamental. “Al día siguiente la policía hizo una requisa en mi auto y secuestraron la pistola de plástico, que estaba en la gaveta, un arma de juguete que es de mi nieto”, dijo ayer Segovia, que durante la mayor parte de su vida laboral fue chofer, pero que desde febrero es el placero del Paseo de la Patria.
“Me dijeron que querían a uno que se pusiera las pilas para cuidar el paseo... y como soy una persona que me gusta que las cosas estén cuidadas, me pusieron a mí. Estoy de 13 a 19, pero he escuchado que hay orden del intendente de que tiene que haber policía las 24 horas”, cuenta el hombre que asegura haber recibido agresiones de los “embroman” con las bicicletas o las patinetas.
Segovia dice que ya está al borde de su jubilación, que se irá de vacaciones a fin de año y que después sólo le quedará firmar el adiós, que durante 28 años fue chofer de camiones y que este año le ofrecieron dejar el volante y dedicarse a cuidar el Paseo de la Patria (“Pasaje Patria”, le dice él) hasta que le llegara la jubilación. Pero, según cuenta, allí comenzaron sus males. “Hace como tres o cuatro meses andaban tres pibes en bicicletas sobre el mástil (la base de granito del mástil, quiere explicar). Después se escaparon. Ahora vinieron estos de la patineta, que antes los tuve en la plaza Italia”, cuenta Segovia.
El último hecho y el que hizo que los problemas del Paseo de la Patria se hicieran públicos se produjo el lunes 5, poco antes de las 19. “Era un grupo de trece o catorce pibes, que son siempre los mismos”, recuerda. “Les dije: ‘¡Otra vez macaneando ahí! Ustedes van a hacer que me saquen cagando a mí. ¡Pónganse en el lugar mío… ¿No ven que yo estoy para esto, para cuidar acá…?’”, les dijo Segovia a los skaters. “Entonces me putearon. Dijeron: ‘¡A este viejo hagámoslo mierda!’, y se me vinieron todos encima, a atacarme”.
Entonces el empleado municipal salió a paso vivo por el lateral de la plaza hasta llegar a su auto, un Renault 9 rojo que estaba estacionado en una de las laterales. “Llegué hasta el auto y saqué de la gaveta un revólver del plástico. Después me fui” –terminaba el turno–.
Daniel Arias, jefe de Gabinete de la Comuna, dijo ayer: “Actuaremos con el máximo rigor y sin miramientos, en el empleado por más que sabemos que hay jóvenes conflictivos” e informó que hoy a las 17 habrá una reunión de un grupo de autoridades para definir cómo será la custodia y el mantenimiento del paseo que “no está siendo muy cuidado y se está deteriorando”.