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Indecisos con la propuesta del Gobierno y con el anuncio de la Corte del no pago de los días de huelga, la asamblea mantuvo la medida de fuerza y postergó la toma de una decisión.

El paro judicial quedó atado a los descuentos por días no trabajados y hoy definen en una asamblea

El vil metal y la intervención de la Suprema Corte ordenando el descuento de nueve días de huelga(tres días de marzo y seis de marzo) quebraron ayer el humor de la asamblea de los judiciales.

Divididos entre votar a favor o en contra de la nueva propuesta del Gobierno y encerrados
entre aceptar el descuento o evitarlo prestando servicios en la feria de julio y enero como lesofreció a cambio la Corte, los trabajadores decidieron ayer continuar el paro y pasar a un cuartointermedio hasta hoy a las 7.30, ocasión en la que decidirán. El asunto es muy delicado, porque si el máximo tribunal aplicara el descuento de los 27 díasde paro, los judiciales que ganan entre $3.000 y $4.000 perderían todo el aumento ofrecido queacumularían en un año. El lunes a la noche parecía que el conflicto encontraba una luz de solución. El gremio salíade Casa de Gobierno con una propuesta que agregaba otros $120 a la anterior, tras una negociacióninformal en la que el Ejecutivo, ademas, había hecho el esfuerzo de dejar de lado la conciliaciónobligatoria para cerrar un acuerdo y poner en marcha el servicio judicial, frenado desde hace unmes. Pero la Corte ya había jugado su carta horas antes con una acordada que ordenaba descontarseis días de abril, sumando ya nueve en total. En el Gobierno la movida cayó muy mal, pero oficialmente no dirán nada al respecto porqueestán de acuerdo y de hecho han reclamado el descuento. Lo que les molestó fue el momento y la oportunidad. Desde las entrañas del Ejecutivo unaespada jaquista bramó: "No aplicaron descuentos en todo el mes y vienen a hacerlo ahora que estamospor cerrar el conflicto", sugiriendo con aire de sospecha de que "parece que a algunos les convieneque siga esto" (apuntando a la Corte) y recalcando que "el problema no es con la oferta nuestra,así que ahora sólo somos espectadores". Justamente el momento y la oportunidad fue lo que terminó evaluando la Suprema Corte paraseguir haciendo los descuentos. Fuentes judiciales explicaron que "era ahora o nunca, porque elconflicto todavía está abierto y aplicarlos después de un acuerdo salarial podría disparar otrahuelga sólo contra la Corte". La otra razón señalada es que el alto tribunal está haciendo "un ejercicio de autoridad conlos descuentos porque no puede estar todo parado un mes y que no pase nada". Por ahora anunciados A pesar del revuelo, ni una sola planilla de los descuentos ordenados por la Corte hanllegado al Ministerio de Hacienda para que los ejecute. Una razón es el engorroso y lento trámite administrativo. Pero el motivo real es que losdescuentos aún se están negociando. La Corte de hecho ofreció cambiarlos por trabajo en la feria de julio. La otra opción podríaser canjearlos por días de licencia. Mientras tanto, el trámite está en el clásico circuito: los secretarios de juzgado informan aRecusos Humanos quiénes pararon, esta oficina a la Corte, que ordena el descuento y lo envía aLiquidación de Haberes, que lo manda a Hacienda provincial.

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