Por Alejandro [email protected]
Las acciones del plan de salvataje local para auxiliar a la mendocina IMPSA (Industrias Metalúrgicas Pescarmona SA), inmersa en una severa crisis financiera, marchan a toda máquina.
Tras el anuncio hecho el domingo por el gobernador Francisco Pérez en el programa Séptimo Día –adelantó que el Estado provincial le comprará a la metalúrgica, la actual concesión que por 25 años explota en el dique Potrerillos– las gestiones para tal objetivo no tardaron en trasladarse a la Capital Federal.
El ministro de Infraestructura, Rolando Baldasso, viaja hoy a Buenos Aires con la crisis de IMPSA y el Plan Potrerillos en la valija para encontrar herramientas que permitan hacer realidad la operación.
El propio funcionario confirmó a Diario UNO: “Nos reuniremos con la Secretaría de Energía de la Nación para discutir qué instrumento es el más adecuado para llevar a cabo la compra del derecho de concesión. Será la primera de varias reuniones de trabajo en las próximas semanas”.
El viaje del ministro es un movimiento calculado y gestionado.
Axel Kicillof, al mando del Ministerio de Economía de la Nación, aprobó hace algunos días que la Casa Rosada financie la operación.
Por su parte, IMPSA ya está informada de la iniciativa y permeable a llegar a un acuerdo, una vez que esté clara la letra chica.
Por eso, el domingo pasado Pérez anunció suelto de cuerpo: “Para ayudar a IMPSA, tenemos previsto comprarle el 30% de las acciones que tiene en la presa Potrerillos”.
El costo de la operación alcanzaría –según dijo el gobernador– unos 25 millones de dólares y aclaró: “Esa cifra la financiaría la Nación” con el sí de Kicillof en el bolsillo.
Las reuniones que arrancan hoy en la Secretaría de Energía de la Nación son además de corto plazo. Fuentes del Gobierno provincial señalaron: “Queremos que la operación con IMPSA se concrete antes de fin de año”.
La maquinita de hacer plata Más allá de que hay un preacuerdo político para avanzar con el plan de salvataje a IMPSA, le duele –y bastante– hacerse a la idea de desprenderse del dique Potrerillos.
Aseguran los entendidos en el campo de la generación de energía que “para IMPSA, la presa es una maquinita de hacer dinero: por un lado, viene agua y, por el otro lado, de la turbina salen billetes”, fue la afirmación coloquial que predominó.
A la energía que genera el paso del agua por las turbinas, IMPSA la vende y recauda.
No obstante, el gigante metalúrgico afronta un panorama sombrío con un default selectivo que rondaría los 300 millones de dólares mientras intenta mantenerse a flote.
►Mil millones de dólares es la deuda actual que pesa sobre IMPSA de los cuales unos 300 millones ya estarían en default. La metalúrgica sufrió el impago de sus proyectos más grandes en Venezuela y Brasil.



