Para Daniel Pizzi, el rector de la UNCuyo, mendocino del año para Diario UNO, el gran salto de la vitivinicultura se debe, además del componente varietal, “a dos grandes aportes desde el punto de vista de la calidad de nuestros vinos, a dos desarrollos tecnológicos que han hecho posible el milagro: el acero inoxidable y el frío, a los que deberían añadirse las levaduras”.
El milagro de la uva que no pudo trasladarse

Ese milagro, no obstante, no pudo trasladarse a la fruta en fresco y a las frutas secas. “Lo grave es la complejidad que tienen esos mercados y la poca habilidad que hemos tenido nosotros en materia de organización institucional para explotarlos”, dice.
Da como ejemplo la alta calidad de nuestras ciruelas, reconocida en la mismísima California “y, sin embargo, estamos arrancando los frutales”.