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Lo dijo Mirta Fontemachi, viuda de Carlos Berdasco, el dueño de Puro Mármol, asesinado en 2010 en un robo. La Corte liberará al autor del crimen porque, con 3 años de cárcel, “ya se resocializó”

“Él me destrozó la vida y el Estado lo volvió a hacer con esta sentencia”

Alejandro Gamerogamero.alejandro@diariouno.net.ar

En un instante, hace 4 años, le arrancaron a su marido de este mundo con un balazo mortal cuando intentaban robarle. Carlos Berdasco (64) era el hombre con el que llevaba 30 años de casada, con el que había hecho un proyecto de vida, una familia, una empresa conocida en la ciudad llamada Puro Mármol y quien además era querido en La Favorita (donde tenía la cantera y donde lo mataron), cuya escuela barrial lleva su nombre.

La investigación fue difícil, aunque al final los autores fueron condenados: el Tetera Cristian Ochoa recibió perpetua y el Tombino Rodolfo Ponce, 13 años de cárcel, porque era menor cuando cometió el crimen.

Pero la Suprema Corte de Justicia de Mendoza cambió la sentencia. Bajó la pena del adulto a 25 años y la del menor Ponce, a 10. Fue entonces que concluyó además que el menor mostró signos de resocialización al retomar los estudios y mostrar buena conducta, y le redujo la pena a apenas 3 años y 4 meses, dejándolo a las puertas de la libertad.

“Es un cachetazo”Pasan los días y Mirta Fontemachi, viuda de Berdasco (65), no se explica el fallo de la Corte. Se pregunta angustiada: ¿Cómo puede ser que el tribunal que condenó y el de la Corte tengan miradas tan distintas?

En diálogo con Diario UNO quiso que su voz fuera escuchada y sentenció: “Es una terrible injusticia, un cachetazo. Él (por Ponce) me destrozó la vida y el Estado lo volvió a hacer ahora con esta sentencia”.

Maestra, directora y supervisora de escuelas rurales, urbanas y también marginales, Mirta aplica con gran esfuerzo su juicio crítico para entender el cambio del fallo, pero no encuentra razones.

Afirma: “Todo esto es muy difícil para mí. Nunca pensé que la Corte iba a cambiar la condena de 13 años por una de 3 años y 4 meses. Es una vida, un asesinato, entraron a robar, no fue un incidente. Sentí vergüenza ajena cuando escuché la condena que se aplicaba, teniendo en cuenta que el homicidio es el delito más grave que se pueda cometer”.

Mira los apuntes que tiene, prolijamente anotados, sobre las razones jurídicas volcadas en el expediente: “Dicen que le bajan la pena porque muestra una actitud responsable, de resocialización, porque volvió a estudiar y aprobó unas materias”.

Y se despacha: “Sinceramente, yo no creo en este fallo, no creo que ese chico se haya resocializado con tan pocas armas educativas. No niego que tenga progresos, pero los procesos pedagógicos necesitan más tiempo para provocar cambios”.

La viuda de Berdasco insiste: “¿Cómo hace la Corte para medir si está resocializado, si el joven no va volver a delinquir, si en el futuro va a ser un hombre de trabajo? ¿Quién será responsable de su conducta a futuro?” La mujer argumenta que “uno sabe que en la sociedad de hoy los jóvenes atraviesan muchos problemas, y el sistema educativo que tenemos es uno de los más deficientes del continente. ¿Le estamos dando un futuro a los jóvenes? ¿Qué estamos haciendo para que no delincan?”

Entonces, señala: “No nos pongamos una venda en los ojos. La realidad de estos días me demuestra que no se resocializan, que vuelven a delinquir. Nadie ha evaluado, me parece, que estas leyes no sirven”.

“Huérfanos de justicia”Durante la entrevista Mirta tuvo duros conceptos para el sistema judicial, al que le reprochó estar demasiado ocupado en los acusados y tener una actitud de abandono hacia la víctima.

“La Justicia tiene una mirada unilateral. Mira sólo por el delincuente. Nosotros, las víctimas, tenemos que trabajar duro. Nunca fuimos contenidos a pesar de que sufrimos un daño irreparable como la muerte. Estamos huérfanos de justicia”.

Planteó desde el dolor y desde el análisis que la reducción no es justa: “Una pena justa hubiera sido los 10 años que le habían dejado, no esto”.

Impotente, Mirta Fontemachi reclamó: “¿Cual es la reparación que recibió mi familia? ¿Ésta? ¿Acaso se arrepintió? Ni él ni su familia pidieron disculpas. Él va a salir. Yo, a mis nietos, tengo que mostrarles una foto para decirles ‘acá está el abuelo’”.

“Me gustaría que los jueces me lo expliquen”, culminó.

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