¿Necesidad o fiebre de consumo? Es muy difícil de precisar, considerando la ola de mendocinos quese agolparon en las puertas del Hipermercado Libertad de la calle San Martín, en Godoy Cruz. La
gran atracción son los descuentos en bazar, textil, alimentos y bebidas que realiza este comerciopara liquidar todo lo disponible en depósito, ya que cerrará sus puertas a fines de este mes.
Pero los ansiosos compradores no sólo fueron a elegir productos para aprovechar losconvenientes precios, sino que al igual que una carrera contra el tiempo cargaron en los carrostodo lo que podían, sin importar mucho qué llevaban, para después abandonar parte de la carga enlas cajas. Tal fue la magnitud de asistentes al híper, que en algunos momentos del día los carros noeran suficientes y los compradores tiraban al piso lo que otros pares habían dejado antes de pagar. En fin: carne, leche, fideos, ropa, cajas de vino, baldes de helado, plantas, montañas detoallas o sábanas; como si un tsunami hubiera hecho de las suyas a lo largo y a lo ancho de los10.000 m2 de superficie que tiene el predio. Tanta fue la anarquía provocada por los compradores, que las autoridades del híper decidieroncerrar los ingresos y permitir el paso por goteo: un comprador salía y otro entraba. "Es una cuestión de seguridad, temíamos que alguien aprovecharala situación para robar, que existiera más desorden del que ya había o que el tumulto de gente generara agresiones", manifestópreocupado uno de los directivos de la cadena. Pero este intento por controlar a la masa provocó otro revuelo no menos importante. Colas de dos cuadras de extensión y esperas de muchas horas para llegar al preciado tesoro. "Yo vine el martes y no pude entrar, porque cerraron a las 20, hoy (por ayer) vine y perdí toda lamañana, pero igual me quedé porque quiero comprar", señaló María Paz de Godoy Cruz, mientrasobservaba las góndolas semivacías. Si bien no hubo publicidad anunciando las rebajas, el boca a boca sirvió para convocar avarios miles. Los negocios internos Otra consecuencia de la inesperada situación fue el cierre de los negocios que comparten elpredio con el híper, como un vivero, un café, una tintorería y una casa de fotografías. Las restricciones para entrar afectaron el flujo de clientes en esos locales, incluso no lesera permitido el acceso a los proveedores de los mismos. "Nadie nos ha informado con anticipación de esto, nadie nos explica qué pasará con el alquiler de nuestros locales, porque nosotros tenemos un contrato anual y no sabemos si los mesesque esté cerrado por la remodelación que hará Carrefour, van a devolver el importe", contóangustiado Martín , propietario de uno de estos negocios. La desesperación y el enojo de los comerciantes de estos locales hicieron que muchos de ellosfueran hasta la fila de los que esperaban y preguntaran ¿alguien va al vivero? o ¿quién viene a latintorería?, para luego pactar con el guardia de seguridad apostado en la puerta. Desde el híper informaron que el destino de estos negocios no está definido todavía.



