Ignacio Zavala [email protected]
El ministro de Desarrollo Social y la directora general de Escuelas toman el inicio del plan Progresar como un desafío. Estiman que deberán trabajar para rediseñar la forma de captar a los jóvenes e insertarlos en las escuelas.
El Gobierno provincial asegura que deberá adaptar el sistema educativo con el plan Progresar
La aplicación del programa Progresar, que brindará una ayuda económica de $600 a jóvenes de entre 18 y 24 años que deseen terminar sus estudios, implicará en Mendoza nuevos desafíos, entre ellos, modificar el método de enseñanza para contener a ese grupo, según avizoran desde el Gobierno provincial.
“Es complejo, pero estamos haciendo un avance y un aprendizaje de cómo se trabaja y cómo se los ayuda. Probablemente esta decisión nos desafíe como DGE a pensar un modelo de atención más apropiado a lo que estos grupos necesitan. Es un desafío para el sistema educativo el darles un acompañamiento de vida y laboral”, explicó la titular de la Dirección General de Escuelas (DGE), María Inés Abrile de Vollmer.
Y agregó: “Esto nos lleva a pensar un formato de enseñanza-aprendizaje con características más apropiadas para este grupo de chicos. Nos parece un avance importante porque en Mendoza hemos pasado de tener una cantidad de cobertura del 76 por ciento al 90 por ciento. Pero hay un 10 por ciento que aún no está en la escuela y hay que ir por quienes más necesitan la educación”.
Para la funcionaria, la medida del Ejecutivo nacional es acertada y por eso es celebrada en el oficialismo local. “Es una buena medida, una transferencia de recursos para un 10 por ciento de chicos que cuesta que entiendan que con educación pueden progresar en su vida”, señaló Abrile.
El ministro de Desarrollo Social y Derechos Humanos, Cristian Bassin, coincidió en evaluar como positivo el programa y aseguró que se complementará con otros con los que ya cuenta la provincia para el mismo sector social. “En la provincia somos pioneros de este proyecto. Cerca de 400 jóvenes participan en los programas De la esquina a la escuela y De la esquina a la universidad. Son becados y están estudiando en la universidad, cosa que nunca lo hubieran imaginado”.
Si bien no ofreció cifras oficiales que permitan conocer a cuántos jóvenes beneficiará el Progresar, Bassin se mostró optimista y esperanzado en poder duplicar el alcance a los jóvenes que no estudian ni trabajar. “Quisiéramos duplicar los 400, pero depende de un trabajo territorial y de los recursos con los que podamos contar”, cerró.



