Mendoza Sábado, 22 de septiembre de 2018

El financista kirchnerista Clarens implicó a Cartellone

En su declaración en la causa de las coimas el empresario puntualizó que el enviado de la firma mendocina era Tito Biagini, quien era CEO y está investigado en la causa Odebrecht.

La tormenta para la empresa mendocina José Cartellone Construcciones Civiles comenzó en agosto pasado, cuando el ex titular de la Cámara Argentina de la Construcción, Carlos Wargner, la nombró entre las firmas que estaban involucradas en el reparto de obras públicas durante los gobiernos Kirchneristas, en el marco de la investigación de Los cuadernos de las coimas.

El mismo José Cartellone salió a medios a negar las acusaciones, pero las turbulencias no terminaron allí: en su reciente declaración, el financista K Ernesto Clarens insistió en que la histórica empresa mendocina era parte de las compañías que pagaban sobornos que él mismo se encargaba de cobrar.

Y puntualizó: "de parte de Cartellone lo hacía el señor Tito Biagini", quien fuera CEO de la firma y que está investigado en la causa de Odebrecht. También nombró a Cartellone entre las que aportaron a la campaña kirchnerista.

Clarens, quien logró que se le avalara un acuerdo como arrepentido, aportó en declaraciones hechas el 3 de este mes ante el juez Claudio Bonadio, cómo era el sistema por el cual las empresas pagaban los "retornos".

"A mediados del año 2005 me convocó Carlos Wagner, para entonces presidente de la Cámara de la Construcción, a una reunión en la Cámara Argentina de Empresas Viales, conocida como la Camarita. Allí me informó que el Gobierno nacional había decidido obtener fondos de la obra pública a través de una operatoria que demandaba mi intervención en la recepción de esos aportes de parte de algunas constructoras. Debían ser en concepto de pago de retorno y yo debía ocuparme de que le llegaran al secretario de Obras Públicas, José López, o a quien éste me indicara. Yo conocía a José López de mi trabajo en Río Gallegos y tenía con él una buena relación. Ese mismo día Wagner se lo comunica a los empresarios que estaban presentes. En ese contexto, me indicó a Daniel Muñoz como la persona que se ocuparía de recibir el dinero de mi parte", contó Clarens ante el juez.

En el engranaje de las coimas, la función de Clarens era descontar el certificado de obra a medida de que ésta tuviese algún avance. Las empresas cobraban sus adelantos financieros y luego se reunían con él para entregarle el 20%. Según sus dichos, el 10% era el retorno que entregaba a los enviados de Kirchner, y el 10% restante iba a subsanar el costo que tenía generar dinero en negro.

"Conmigo comenzó la siguiente operatoria. Las empresas enviaban a alguien a mi oficina, primero en Maipú 311 piso 2 de la ciudad de Buenos Aires, y luego nos mudamos a Manuela Sáenz 323, piso 7, oficina 703.Generalmente los propios titulares, o a alguien de confianza, gerentes financieros, contadores, u otros, en algunos casos iba yo a algunas empresas. Recuerdo que los enviados de confianza de Helport, a modo de ejemplo, venía el señor Collazo; de Iecsa venía el Señor Santiago Altieri; de Chediack venía el contador Eduardo Kennel; el señor Losi lo hacía personalmente; de parte de Cartellone lo hacía el señor Tito Biagini; de Esuco venía el señor Cópola; de Decavial venía el señor Aznar; de Coarco, el señor Gerbi; estos son los que recuerdo, pero en gran medida eran los propios titulares de las firmas los que venían", puntualizó quien luego aportó un pendrive con 120 obras en las que habrían existido sobreprecios.

El ahora arrepentido, contó que durante los años 2012 y 2013, José López le dijo que algunas empresas aportarían dinero para la campaña k: "Recuerdo en particular que Esuco, Cartellone, Losi, Chediack, y Roggio trajeron dinero en ese concepto. Después de cambiar el dinero a dólares, le llevaba la recaudación directamente a José López", declaró.

Cómo se elegía a los oferentes"Vialidad Nacional llamaba a una licitación. Compraban pliegos los interesados. Todos los compradores del pliego eran convocados a la Camarita. Lo primero que se hacía era "cobrarse el pase", es decir, que si alguno de los que estaba sentado en esa mesa le había dado el pase a otra empresa en una licitación anterior, le pedía a esa empresa que le tocaba por turno que renunciara a esa obra" comenzó contando Clarens, sobre cómo funcionaba la "Camarita".

El financista kirchnerista amplió luego cómo se cobraban los retornos a las empresas una vez que el grupo de oferentes se achicaba: "si quedaban dos, iban en UTE (Unión Transitoria de Empresas). Designado el ganador, venía la discusión sobre el precio a ofertar. Siempre se iba por encima del presupuesto oficial en valores que oscilaban el 20%. Cuatro o cinco empresas tenían que acompañar al ganador. El 20% referido de sobreprecio estaba compuesto por 10% para la coima y el 10% restante para generar dinero negro".