Por Laura Zulián
La campaña electoral todavía no empieza oficialmente, no hay candidatos definidos ni listas. Pero los radicales ya están lavando los trapos sucios de una interna partidaria que tiene a sectores enfrentados a una las figuras más fuertes hoy del radicalismo: Alfredo Cornejo.
Este sábado se realizó en el cine Imperial de Maipú -en plena tierra del Frente Para la Victoria- el Congreso Ordinario Partidario de la Unión Cívica Radical que terminó con tres representantes levantándose y yéndose por no estar de acuerdo con las decisiones que se tomaron. Así los radicales expusieron sus diferencias en el territorio de sus opositores. El control del congreso está bajo la órbita de Cornejo quien ha conseguido tras varios años contar con la mayoría de los congresales y tener de esta manera injerencia sobre los principales órganos partidarios. La reunión de los radicales buscaba modificar la carta orgánica para adecuarla a las PASO. Según un comunicado de prensa de Alfredo Cornejo, ese punto logró realizarse con la aprobación de la mayoría absoluta. También se definieron los integrantes de la Junta Electoral que quedó constituida por Pamela Verasay y Gustavo Gil (del ala de Alfredo Cornejo), Sergio Boverman (del sector Territorial), Ulpiano Suárez (de Rodolfo Suárez) y Omar De Miguel (del sector de Sanz). Pero, desde el ángulo en que lo vieron Laura Montero (senadora nacional) y Enrique Vaquié (diputado nacional), los cornejistas hegemonizaron dicho organismo desplazándolos a ellos que no pudieron conseguir quedarse con ninguno de los espacios que se pusieron en juego en la Junta Electoral. “Hicimos reiterados intentos para buscar una integración justa y equitativa de dicha Junta en la idea de que todos los precandidatos tuvieran las garantías más elementales para el próximo proceso electoral”, comunicaron. Al no conseguirlo, ambos legisladores nacionales junto con el intendente de Junín, Mario Abed, se levantaron y se fueron.

