Por Nacho Rodriguez@NachoRodriguezJ
Los senadores dieron muestra de que la ignorancia es muy atrevida. De que pueden tener en sus manos la salud de una parte de la población e inclinarse por la vía menos justa: negar la salud. Sobre todo a los pobres, a los que menos tienen. Paradojal el voto negativo de muchos legisladores que dicen representar a agrupaciones políticas que han hecho de los desposeídos una bandera.
Guillermo Amstutz quiso ser gobernador de la Provincia de Mendoza. ¡Dios nos guarde! Su discurso, seccionado en varias partes, para derribar la aprobación del protocolo del aborto no punible fue vergonzoso. Demostró una ignorancia y un grado de desconocimiento sobre la materia que realmente sorprendió a propios y extraños. ¡Qué lindo que hubiera estado solo! 19 senadores más, representantes de todos los departamentos de la provincia, argumentaron –algunos con su voz y otros con su voto- que están en contra de algo tan básico como garantizar la salud de una parte importante de mendocinas, por más que muchas religiones y agrupaciones antiabortistas quieran tergiversarlo con fines ya inentendibles.
Es principalmente una herramienta tendiente a hacer justicia. A terminar con la masacre abortista que por todos los años que tiene la historia se ha practicado y se practica en el país. No se pide siquiera que los legisladores estén a la altura de las circunstancias y legislen sobre la materia, sólo tenían que aprobar un protocolo para que los hospitales públicos pudieran atender a las mujeres que hayan sido ultrajadas y quieran interrumpir ese embarazo no deseado.
El aborto no punible es ley desde 1921 en la Argentina. El artículo 86 del Código Penal lo contempla y fue interpretado en forma ampliada por un fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación que acepta como ‘no punible’ la interrupción del embarazo en cualquier caso de abuso sexual, y no solo en el cometido contra una mujer discapacitada mental, como reza el CP.
La mirada de los legisladores mendocinos, influenciada nuevamente por falsos paradigmas atados a dogmas que nada tienen que ver con la realidad más urgente que habla de cientos de mujeres que cada año pierden la vida en la práctica de abortos clandestinos. Los senadores convalidan con su voto que las mujeres que puedan practicar abortos en clínicas privadas puedan hacerlo con total libertad y las que están privadas de recursos se mueran como moscas.
Bien por los 15 senadores provinciales que se pusieron los largos y sin temor a ser reprendidos por obispo tal o por monseñor cual, votaron a favor de protocolizar el procedimiento en hospitales públicos de la provincia, como ya lo han hecho otros distritos del país.
Cuando se discutió el matrimonio entre personas del mismo sexo en la Argentina publiqué una nota llamada ‘Diputados a la vinagreta’. Podría haberla reproducido de manera exacta. Es la iglesia, son los prejuicios, es la ignorancia en definitiva, cambian los protagonistas (diputados nacionales por senadores provinciales). En el caso nacional la cosa terminó bien, se impuso el sentido común en la extensión y ampliación de un derecho civil. En el caso provincial tuvo un desenlace negativo y es aún mas grave porque hablamos de vida o muerte de mujeres violadas. Seguirán muriendo mujeres a manos de aborteras clandestinas pero los senadores estarán en su mundo, están acostumbrados a no pagar por negligencia los errores que comenten.


