Por Laura Zuliá[email protected]
Este martes nos dejó el fundador de la tradicional parrilla frente al Cóndor. Mario Juan Ferrari creó, además, el restorán Don Ángelo y Boccadoro. Tuvo tres hijos y 17 nietos. Comenzó como mozo, trabajó como cocinero y luego formó su empresa.
Don Mario “era un trabajador incansable" y "se fue como un luchador", dijo su nieto
Su nombre será siempre recordado en Mendoza y asociado a uno de los placeres de la vida cotidiana más apreciado por los argentinos: el asado. Mario Juan Ferrari, el fundador de la tradicional parrilla Don Mario, murió ayer a los 86 años.
“Era un trabajador incansable, se fue como un luchador. Un hombre que era el pilar de la familia, todos nos reuníamos alrededor de él”, describió Pablo Acosta a su abuelo. El hombre había sufrido un accidente cerebrovascular hace mes mientras trabajaba en el restorán de Palmares. “Ese hecho da cuenta perfectamente de cómo era él”, le comentó a UNO ayer su nieto, uno de los 17 que tenía, además de los 19 bisnietos y tres más en camino.
Mario se casó con Leonor Salina, la Chiquita y con ella tuvo tres hijos: Mario Juan, Mirta Leonor y Marcelo Sebastian. Ellos tres son quienes están a cargo hoy de la empresa familiar que les legó su papá, los restoranes de Palmares y el tradicional frente al Cóndor, en Dorrego.
En una entrevista que le realizó Diario UNO en 2008, Mario contó que empezó a trabajar como mozo y que así comenzó a aprender gastronomía.
El hombre no sólo creó la tradicional parrilla sino también otros restoranes como Don Ángelo, que estaba ubicado en calle Lavalle, y Boccadoro, del que fue propietario durante 25 años hasta que vendió la firma. En 1981 inauguró la parrilla en Dorrego y en el ’98 abrió la de Palmares.
La calidad en el servicio y la atención eran un sello de don Mario, valores que, a su vez, les inculcó a sus hijos. “En estos 50 y tantos años de trayectoria siempre he servido carne de primera, y les he enseñado a mis hijos a hacer lo mismo”, contó a UNO en aquella entrevista.
“‘Hay que cobrar, pero hay que servir’. Aquí las costillas van de a ocho, de 2 centímetros y medio de ancho. El bife de chorizo pesa 550 o 560 gramos y el bife de lomo 380 gramos”, decía Mario en la nota sobre su servicio.
Don Mario no sólo fue el propietario. Pudo conocer el negocio desde diferentes ángulos, como mozo y también cocinero. “Me tengo fe con cualquier plato. Busco mucho en los libros de cocina. He seguido haciendo los platos que más eligen. Para qué voy a hacer los que no se venden. Hay algunos que los hago hace 40 años”, contaba.
Por los restoranes de Mario, sobre todo por Don Ángelo, pasaron figuras de la farándula nacional como el recordado actor Tito Luciardo y Julio Sosa, a quien don Mario, amigo y anfitrión, llevaba en su auto a cantar tango a los clubes vernáculos. Incluso, el por entonces presidente argentino Arturo Illia entró a Don Ángelo a felicitar al cocinero.

