Por Daniel Calivares
Fue uno de los modus operandi al que apelaron los activistas para frenar la provisión del servicio mínimo. El Gobierno de Mendoza dijo sentirse traicionado por los piquetes en los que 53 micros resultaron dañados. Video: así desinflaban l
Documento: gremialistas fueron filmados cuando desinflaban ruedas para que colectivos no circularan

La huelga de los sindicatos disidentes contra el impuesto a las ganancias fue contundente en Mendoza en virtud de la falta de micros, en una jornada tensa por los piquetes y las roturas de colectivos que paralizaron el transporte público y amplificaron los alcances de las medidas de fuerza.
La justicia, el transporte, los hospitales, los bancos y los vuelos estuvieron paralizados y hubo un considerable ausentismo escolar, en un paro que se sintió en todo el país con tal éxito que los convocantes no descartan nuevas medidas de fuerza, de 36 o 48 horas, en caso de que la presidenta, Cristina Fernández, no aumente el mínimo no imponible del impuesto a las ganancias.
Así, mientras la CGT de Rodolfo Calcagni y la CTA de Raquel Blas festejaban la contundencia de la medida, el Gobierno habló de traición por los piquetes que dañaron 53 micros, los cuales fueron usados como barricadas para detener la circulación vehicular.
“Lo que se planteó como un paro general terminó siendo un piquete”, declaró el ministro de Gobierno, Félix González, en una conferencia de prensa dada al mediodía en Casa de Gobierno junto a casi todo el gabinete pero en la que no estuvo Paco Pérez.
González recordó que se había llegado a un acuerdo para garantizar un servicio de micros del 20%, como en domingo, lo que se malogró por los ataques a pedradas a los colectivos que circulaban o a los que les desinflaban las ruedas.
Calcagni, por su parte, en su doble rol de secretario general de CGT y jefe del Sipemon (sindicato de colectiveros), deslindó toda responsabilidad de su gente en los incidentes.
“En la manifestación hubo personas que no eran choferes que se infiltraron y quieren culparnos a nosotros”, declaró el sindicalista.Los micros del servicio mínimo volvieron a circular cuando el ministro de Seguridad, Carlos Aranda, dispuso custodia policial a bordo para garantizar la circulación.
Los piquetes se produjeron en la zona de la terminal, calle Bandera de Los Andes y avenida Vicente Zapata.
“Vinieron, se subieron tres o cuatro, nos bajaron y se pelearon con algunos pasajeros que querían irse a su casa o irse a trabajar”, relató el pasajero Gustavo Navarta, uno de los pasajeros de un colectivo de la línea 1 que debió parar en Rioja y Vicente Zapata con las ruedas desinfladas.
A pesar del éxito de la medida de fuerza, los gremios no pudieron mostrar unidad entre aquellos nucleados en la CTA y los que se encuentran dentro de la CGT.
En San José, casi 500 choferes se concentraron luego de movilizarse por Vicente Zapata hasta la terminal, mientras que ATE, Ampros, Fadiunc y Judiciales se concentraron en el Kilómetro 0 sumando alrededor de 200 personas.
En tanto, la Bancaria prefirió marchar por el microcentro revisando que no hubiera atención al público.
“No sorprende esto. Lo importante es que estamos manifestándonos por lo mismo, estamos unificados bajo un mismo concepto”, explicó la titular de ATE, Raquel Blas, quien adujo que de no tener respuesta a los reclamos podría haber un paro de 36 o 48 horas.
A su vez, el ministro González admitió que “el impuesto a las ganancias impacta en algunos sectores que tienen derecho a reclamar, pero no compartimos la metodología de apedrear colectivos donde van trabajadores manejados por otros trabajadores”.